
La historia de Jaén vuelve a ser tema central debido a hechos que permanecieron casi nueve décadas en la sombra. Para los habitantes de España, no es solo un recuerdo trágico, sino también una lección sobre el precio de la guerra y la importancia de preservar la memoria histórica. En 1937, la ciudad fue víctima de un bombardeo masivo, considerado uno de los más devastadores para la población civil en Andalucía. Las secuelas de aquel ataque siguen presentes tanto en el entorno urbano como en la conciencia colectiva.
El 1 de abril de 1937, la aviación sublevada bajo el mando de Queipo de Llano atacó el centro de Jaén. El bombardeo dejó 159 muertos, más de 200 heridos y destruyó parcialmente los barrios antiguos de la ciudad. Este suceso fue tan relevante que Jaén pasó a ser conocida como la ‘Guernica andaluza’. Según El País, aquel momento marcó un giro en la percepción de la guerra en la región: si hasta entonces los habitantes veían el conflicto con cierta distancia, tras la ofensiva la ciudad se convirtió en un verdadero escenario bélico con calles y viviendas destruidas.
Memoria y cine
En 2026, Jaén acogerá el estreno de un documental que, por primera vez, narra en detalle los hechos de aquel día. En la producción participaron residentes de los edificios construidos donde antes se alzaban los inmuebles destruidos. El director José Laso Flores subraya que el objetivo del proyecto es restablecer la memoria histórica, rendir homenaje a las víctimas y llenar un vacío en el diálogo público. La película combina rigor histórico, sensibilidad social y la implicación directa de la ciudadanía. El estreno está previsto para el 24 de abril y, según expertos, la obra será una herramienta clave para transmitir la memoria a las nuevas generaciones.
Laso ya había dirigido antes documentales sobre la historia de los partisanos en la Sierra de Segura. Esta vez aborda un tema que durante mucho tiempo permaneció fuera del foco público. Los bombardeos masivos de objetivos civiles, empleados por primera vez en la Primera Guerra Mundial, se consolidaron como una de las tácticas más crueles durante la Guerra Civil española. Su propósito no era solo destruir infraestructuras, sino también ejercer presión psicológica sobre la población para quebrar la voluntad de resistencia.
Refugios subterráneos
Tras la tragedia, las autoridades de Jaén se vieron obligadas a buscar de inmediato formas de proteger a la población. Ante la falta de defensas antiaéreas, la principal medida fue la construcción masiva de refugios subterráneos. En poco tiempo, la ciudad se transformó en una red de túneles y refugios construidos tanto en espacios públicos como en patios de viviendas particulares. En las obras participaron no solo constructores y obreros, sino también reclusos de las cárceles locales. Según datos de El País, entre abril de 1937 y marzo de 1939 se levantaron alrededor de 150 refugios, de los cuales 35 eran de uso público. Actualmente, algunos están abiertos a las visitas y su ubicación puede consultarse en un mapa interactivo de Google Maps.
Entre los refugios más emblemáticos destacan el de la Plaza de Santiago (Plaza de Santiago), declarado Bien de Memoria Histórica de Andalucía, y el situado en el edificio del albergue juvenil, también con categoría de monumento. Empresas turísticas locales organizan visitas guiadas a estos espacios. Expertos consideran que aún se podrían restaurar y abrir al público varios refugios más, entre ellos en la Cuesta de San Miguel, la Plaza de San Ildefonso, la Plaza de la Merced y la Plaza Cruz Rueda. Uno de los nuevos proyectos contempla aprovechar los canales medievales de agua para crear un espacio educativo.
Educación y turismo
Las iniciativas actuales en Jaén buscan no solo preservar la memoria, sino también impulsar el turismo. El Ayuntamiento, gestionado por la coalición PSOE y Jaén Merece Más, ha puesto en marcha el proyecto «Jaén bombardeada, la Guernica andaluza», que integra los refugios subterráneos en una ruta cultural de la ciudad. Un mapa interactivo permite a residentes y visitantes conocer cada instalación, y algunas empresas, como la cervecera Cervezas El Alcázar y la fábrica Máquinas de Coser Singer, en su momento construyeron refugios propios para sus empleados.
Según el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Jaén (Universidad de Jaén), Santiago Jaén Milla, visitar los refugios contribuye a fortalecer valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Su equipo ha identificado, mediante georradares, estructuras hasta ahora desconocidas bajo plazas como San Ildefonso, Cruz-Rueda, La Merced y El Pósito. Estos hallazgos han dado lugar a un libro sobre el patrimonio bélico de Jaén, que resalta la importancia de combinar educación y turismo para preservar la memoria histórica.
Contexto y paralelismos
En los últimos años, en España se abordan con mayor frecuencia temas relacionados con tragedias del pasado y su impacto en la sociedad actual. Por ejemplo, tras el accidente de un autobús turístico en La Gomera, donde falleció una persona y decenas resultaron heridas, se debatieron cuestiones de seguridad y el desempeño de los servicios de emergencia. Este tipo de incidentes, como el análisis de russpain.com destaca el impacto en las regiones, son motivo para replantear los enfoques sobre la protección de la población y la conservación de la memoria de las tragedias.
En varias ciudades del país continúa el trabajo de recuperación y apertura al público de espacios relacionados con la historia militar. Estas iniciativas no solo impulsan el turismo interno, sino que también ayudan a la sociedad a comprender mejor las lecciones del pasado. La atención al detalle, la implicación de los vecinos y el uso de tecnología moderna hacen que estos proyectos sean especialmente relevantes para las generaciones futuras.












