
En Ibiza, la situación de la vivienda se vuelve cada vez más tensa. Incluso quienes cuentan con empleos públicos estables se enfrentan a la imposibilidad de alquilar o comprar una vivienda a un precio razonable. Un trabajador del servicio de bomberos del aeropuerto se vio en esta situación: a pesar de tener un trabajo fijo, tuvo que mudarse a una autocaravana para poder ahorrar algo de dinero.
Este joven profesional, al conseguir trabajo en la isla, estaba convencido de que podría encontrar un alojamiento pequeño pero digno. Sin embargo, la realidad fue mucho más dura. Los precios del alquiler en la región son tan altos que, incluso con un salario de empleado público, resulta imposible permitirse un piso propio. Finalmente, la única salida fue comprar una autocaravana, que ahora le sirve tanto de hogar como de refugio tras su jornada laboral.
La situación se agrava porque estas dificultades no afectan solo a los bomberos, sino también a otros trabajadores de servicios y seguridad. Muchos, tras formarse y obtener su cualificación, se ven obligados a abandonar la isla al no lograr asentarse aquí. Esto provoca una continua rotación de personal: llegan nuevos empleados, reciben formación, pero pronto se marchan, incapaces de aguantar la presión económica.
El problema de la falta de vivienda accesible en Ibiza se está convirtiendo en una de las principales causas de la salida de profesionales. La isla, conocida por sus complejos turísticos y alto nivel de vida, resulta en realidad poco acogedora para quienes garantizan su seguridad y funcionamiento. Como consecuencia, no solo se ven afectados los trabajadores individuales, sino toda la infraestructura de la región.











