
En Castilla y León ha estallado un nuevo conflicto entre los trabajadores de los servicios forestales y las autoridades regionales. La asociación de empleados encargados de la lucha contra los incendios forestales ha criticado duramente el reciente proyecto del gobierno, que según su opinión no responde a las necesidades reales del sector ni plantea medidas efectivas para prevenir incendios catastróficos.
La situación se ha agravado ante la proximidad de las elecciones previstas para marzo de 2026. En los últimos años, la región ha sufrido varias temporadas devastadoras en las que el fuego se ha cobrado vidas humanas y ha arrasado extensas zonas boscosas. A pesar de las promesas de las autoridades, los trabajadores consideran que prácticamente no ha habido cambios en la gestión forestal.
Las autoridades han anunciado su intención de convertir parte de las brigadas contra incendios en empleados públicos, pero los detalles de esta transición generan dudas. Los documentos mencionan la ‘naturaleza pública’ de las nuevas unidades, pero en la práctica se trata de trabajo a través de empresas estatales con diferentes condiciones laborales. Esto no satisface a los empleados, que exigen estándares unificados y estabilidad.
Los bomberos y agentes forestales señalan que su trabajo sigue sin ser debidamente reconocido. La categoría de ‘bombero forestal’ solo se concede oficialmente a un grupo limitado de especialistas, mientras que la mayoría de los trabajadores que participan directamente en la extinción y prevención no cuentan con ese estatus ni con las garantías correspondientes. Esta situación afecta tanto a los empleados temporales como a quienes trabajan en los puestos más exigentes, desde conductores hasta vigilantes.
Según el sindicato, el nuevo proyecto no resuelve el problema de los contratos temporales ni de los bajos salarios. Los trabajadores consideran que las autoridades intentan disfrazar las deficiencias sistémicas con declaraciones bonitas, sin abordar el fondo de la cuestión. Exigen que todo el personal sea contratado como funcionarios públicos, con los mismos derechos y oportunidades, y también insisten en el empleo durante todo el año para mejorar la eficacia de la prevención y la preparación.
En general, los bomberos de Castilla y León están convencidos de que, sin cambios reales y sin respeto por su labor, la región no podrá hacer frente a la amenaza de incendios de gran magnitud. Esperan del gobierno no declaraciones, sino acciones concretas que permitan proteger tanto a las personas como al medio ambiente.











