
En Cataluña se ha detectado por primera vez en tres décadas un caso de peste porcina africana. El virus se encontró en jabalíes salvajes en el Parque Natural de Collserola, en las inmediaciones de Barcelona. En poco tiempo, el número de animales infectados aumentó a 14, lo que ha generado preocupación entre expertos y vecinos. Las autoridades han puesto en marcha de inmediato una serie de medidas restrictivas para evitar la propagación de la infección a otras regiones del país.
La situación se complica porque todavía no se ha identificado la fuente exacta del contagio. Una de las hipótesis es la llegada de residuos alimentarios contaminados al entorno natural. Según representantes del gobierno regional, podría tratarse de un bocadillo de embutido o algún otro producto cárnico desechado que portaba el virus. Collserola es una zona con intenso tráfico, donde pasan autopistas y existen áreas recreativas y de servicio, lo que incrementa el riesgo de que residuos peligrosos lleguen de forma accidental al medio ambiente.
Búsqueda del origen
Los servicios veterinarios de Cataluña, en colaboración con expertos militares, están investigando cómo llegó el virus a la población de jabalíes salvajes. El análisis genético de las muestras debería ayudar a determinar si la cepa coincide con variantes conocidas de otros países, como Georgia o Italia. Por el momento, todas las hipótesis continúan abiertas, pero los especialistas se inclinan por la llamada ‘teoría del bocadillo’, según la cual el virus entra en la naturaleza a través de restos de comida desechados por personas.
Los expertos señalan que la peste porcina africana no es peligrosa para las personas, pero representa una grave amenaza para la agricultura. El virus se transmite fácilmente entre los animales, especialmente en condiciones de alta densidad poblacional. En Collserola, se estima que habitan unos 900 jabalíes que pueden migrar a municipios vecinos, lo que dificulta el control de la situación.
Restricciones y medidas
En respuesta al brote, las autoridades de Cataluña han decidido cerrar temporalmente el acceso al parque natural de Collserola para los visitantes. Está prohibido alimentar a los animales y tocar a los ejemplares muertos. Estas medidas buscan minimizar el contacto entre las personas y la vida silvestre, así como prevenir una mayor propagación del virus.
Se presta especial atención a las explotaciones porcinas situadas en un radio de seis kilómetros del foco de infección. Las 39 granjas han sido sometidas a controles de laboratorio, cuyos resultados han sido negativos. No obstante, se han impuesto estrictas restricciones en estas instalaciones: está prohibida la salida de animales y productos, se han reforzado los procedimientos sanitarios y se realiza la desinfección regular de vehículos y equipos. Estas medidas estarán vigentes durante al menos un año, de acuerdo con los estándares europeos de bioseguridad.
Riesgos económicos
El sector agrícola de Cataluña y de toda España sigue de cerca la evolución de los acontecimientos. La exportación de carne de cerdo es una de las principales fuentes de ingresos de la región, y un solo caso de peste porcina africana puede causar importantes pérdidas económicas. El Ministerio de Agricultura ha declarado estar preparado para apoyar a los productores y minimizar posibles daños.
Veterinarios y expertos en bioseguridad recuerdan a residentes y visitantes de la región la importancia de seguir normas básicas: no tirar restos de comida en el bosque, no alimentar ni acercarse a los animales salvajes. Solo el esfuerzo conjunto permitirá frenar la propagación de este peligroso virus y proteger tanto la fauna silvestre como las explotaciones agrícolas.











