
En los próximos días se esperan importantes cambios en la estructura de la Guardia Civil de España. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar el ascenso de Rafael Yuste, actual jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), al rango de general de brigada. Esta decisión pondrá en marcha automáticamente el proceso de renovación en uno de los departamentos anticorrupción más influyentes del país.
En los últimos años, la UCO ha estado en el centro de investigaciones de alto perfil relacionadas con la corrupción en las más altas esferas del poder. Entre ellas figuran el caso de Begoña Gómez, esposa del actual presidente del Gobierno, así como la investigación del caso Koldo, en el que el exministro socialista José Luis Ábalos permanece bajo custodia y el exdirigente del PSOE Santos Cerdán está siendo investigado como sospechoso. Además, la unidad investiga el llamado caso de las mascarillas, en el que se indagan posibles tramas de corrupción en la administración de la provincia de Almería, controlada por el Partido Popular (PP).
Investigaciones clave
Los agentes de la UCO también participaron en un caso que llevó a la imputación del hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, así como en una investigación que resultó en la condena del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. En el pasado, la unidad ha estado detrás de casos de gran repercusión como Púnica, Lezo, Erial y Taula, en los que estuvieron implicados destacados miembros del Partido Popular. También han llevado a cabo operaciones contra antiguos líderes de Convergència en la causa Pretoria, además de la investigación del caso ERE, que sacudió al socialismo andaluz.
Dentro de la propia Guardia Civil afirman que los próximos cambios no responden a intentos de limitar la independencia de la UCO, como sostiene la oposición. Aseguran que se trata de un procedimiento habitual asociado a las rotaciones y ascensos anuales en el mando. En esta ocasión, los cambios se deben a la salida de dos generales de brigada — Francisco Javier Sánchez Gil, que dirigía los servicios técnicos, y Arturo Prieto Bozec, responsable de las unidades en la Comunidad Valenciana. Ambos han alcanzado el periodo máximo de permanencia en el rango de general de brigada — cuatro años, tal y como establece la ley.
Procedimiento de nombramiento
La liberación de estos cargos dio inicio a un proceso de selección en el que participan coroneles que han completado un curso especial de preparación para el rango de general. Rafael Yuste se posicionó como el primero de su promoción, lo que aumentó considerablemente sus posibilidades de ascenso, aunque no había garantía absoluta.
Tras la aparición de vacantes se convoca un concurso al que pueden acceder los oficiales que han superado los dos últimos cursos de formación para el ascenso a general. Un órgano colegiado evalúa a los candidatos mediante un sistema de puntuación y elabora una lista que se remite a la Dirección General de la Guardia Civil y, posteriormente, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El ministro consensúa los nombramientos con la ministra de Defensa, Margarita Robles.
El papel del ministro
El titular de Interior no está obligado a aprobar los nombramientos en el orden propuesto por el órgano colegiado; sin embargo, si decide rechazarlos, debe justificar su decisión. En ocasiones anteriores, ya se han producido situaciones en las que el ministro no siguió el orden establecido. Por ejemplo, el coronel Diego Pérez de los Cobos, a pesar de ocupar el primer puesto en su promoción, se retiró en diciembre de 2024 tras no obtener el ascenso. Recurrió en dos ocasiones las decisiones ministeriales, y el Tribunal Supremo le dio la razón en ambas, anulando los nombramientos, pero finalmente Pérez de los Cobos renunció a ejecutar las sentencias.
De este modo, el ascenso de Rafael Yuste supondrá un cambio en la dirección de la UCO, lo que podría afectar el curso de las investigaciones en curso. Por ahora, se desconoce quién asumirá el mando de la unidad anticorrupción tras la salida de Yuste.












