
Un incidente que pudo haber tenido consecuencias mucho más graves ocurrió el jueves en la línea ferroviaria entre Cartagena y Los Nietos, en la región de Murcia. Alrededor del mediodía, en el tramo comprendido entre las localidades de Alumbres y La Esperanza, un camión grúa que realizaba trabajos cerca de las vías impactó inesperadamente con un tren que circulaba por la línea de vía estrecha FEVE. Como resultado de la colisión, seis personas resultaron heridas leves, aunque la situación generó gran alarma entre los pasajeros y vecinos de la zona.
Según las primeras informaciones, la grúa participaba en trabajos de electrificación de una vivienda particular cuando su brazo quedó suspendido justo sobre las vías del tren. En ese momento, un tren de pasajeros, con 16 personas a bordo, circulaba por la línea. La grúa golpeó la ventanilla de uno de los vagones, lo que provocó pánico y la inmediata detención del convoy. En cuestión de minutos, los servicios de emergencia acudieron al lugar para atender a los heridos y evaluar la magnitud del incidente.
Reacción de los pasajeros
Entre los heridos hay cuatro hombres y dos mujeres. Dos de ellos sufrieron tal nivel de estrés que necesitaron atención médica por crisis de ansiedad. El resto fue trasladado a los hospitales de Cartagena —Santa María del Rosell y Santa Lucía— para ser evaluados y recibir la asistencia necesaria. Por fortuna, nadie sufrió lesiones graves ni hubo riesgo vital. No obstante, para muchos pasajeros, este día será difícil de olvidar: no es habitual que un tren se tope de repente con maquinaria pesada en pleno trayecto.
El pánico en el vagón era comprensible: el impacto dio en la ventana, los cristales volaron por todo el coche, algunos gritaron, otros corrieron hacia la salida. En estos momentos incluso las personas más tranquilas pierden la calma. Los médicos señalan que situaciones así suelen causar traumas psicológicos, incluso si las lesiones físicas son mínimas.
Acciones de las autoridades
Las autoridades regionales reaccionaron de inmediato. El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, informó enseguida que el tren no descarriló ni volcó y que todos los pasajeros fueron evacuados. La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, confirmó que no quedó nadie en el tren tras el incidente. Los representantes de la administración local llamaron a la calma y prometieron investigar las causas del suceso.
El delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, expresó su apoyo a los afectados y les deseó una pronta recuperación. El tráfico ferroviario en el tramo fue restablecido en tiempo récord: no se detectaron daños en las vías y el tren fue remolcado hasta la estación más cercana, Alumbres, para despejar la línea y permitir la circulación de otros servicios.
Cuestiones de seguridad
Este incidente volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en el ferrocarril en España, especialmente en tramos donde se llevan a cabo obras o trabajos de mantenimiento cerca de las vías. Aunque el camión grúa no tenía relación ni con Renfe ni con Adif, sus acciones provocaron una situación peligrosa. Saltarse las normas de trabajo cerca de las vías puede salir muy caro, y no solo en términos materiales.
Residentes de la región y pasajeros exigen un mayor control sobre este tipo de trabajos. Este incidente ha demostrado que incluso el más mínimo error o falta de atención puede tener consecuencias graves. En esta ocasión no hubo víctimas, pero no hay lugar para la complacencia. Persisten las dudas sobre la organización de las labores y la coordinación entre contratistas privados y los servicios ferroviarios.
Consecuencias y reacciones
Tras el incidente, la circulación de trenes en la línea Cartagena – Los Nietos se restableció casi de inmediato. Sin embargo, el malestar entre pasajeros y vecinos permanece. Muchos se preguntan: ¿cómo pudo ocurrir algo así? ¿Por qué la maquinaria estaba tan cerca de las vías y quién debía supervisar la situación?
En Murcia, sucesos como este son poco frecuentes, pero cada caso reabre el debate y obliga a revisar los estándares de seguridad. Mientras las autoridades prometen investigar y tomar medidas, los usuarios del ferrocarril siguen viajando con la esperanza de que estos incidentes no se repitan. Sin embargo, la experiencia demuestra que nadie está completamente seguro de ello.












