
Miguel Ángel Gallardo, el candidato socialista a la presidencia de Extremadura, se encuentra en el centro de una tormenta política. Su inicio en la carrera electoral está marcado por dos graves problemas: un proceso penal por supuestas irregularidades en la contratación del hermano de Pedro Sánchez y el escándalo del caso Salazar, que ha dañado seriamente la reputación del partido entre las votantes mujeres.
Gallardo, pese a las acusaciones, insiste en su inocencia. Afirma que asumió el cargo de diputado en el parlamento regional no para obtener inmunidad, sino para poder comunicar de manera más efectiva su postura ante los ciudadanos de la región. Sin embargo, esta decisión ha generado una ola de críticas y sospechas de que el candidato busca protegerse de la justicia. El propio político reconoce que su decisión fue errónea, ya que incluso sus propios seguidores malinterpretaron sus motivos.
Un comienzo complicado
En los primeros días de la campaña, Gallardo se ve obligado a responder no solo por su propio caso, sino también sobre cómo el partido está gestionando las consecuencias del caso Salazar. Este escándalo ha afectado especialmente la confianza de las mujeres en los socialistas, y precisamente el electorado femenino desempeña un papel clave para el PSOE en la región.
Las encuestas no auguran nada bueno para Gallardo: se prevé el peor resultado de los socialistas en la historia de la autonomía. Ante este panorama, el candidato apuesta por su experiencia personal y capacidad de gestión, destacando sus veinte años como alcalde de Villanueva de la Serena y una década al frente de la provincia de Badajoz. Evita los conflictos de ámbito nacional e intenta no verse involucrado en disputas relacionadas con Madrid, además de no abusar de la retórica del miedo a Vox para no provocar la fuga de votos hacia su rival del Partido Popular, María Guardiola.
Táctica y retórica
Gallardo declara abiertamente que, en Extremadura, oponerse a Vox no tiene sentido, ya que Guardiola ya los ha integrado en el gobierno. Según él, la diferencia entre el PP y Vox es solo de imagen, no de fondo. Los socialistas, según el candidato, siguen siendo la única barrera ante ambas fuerzas de la derecha.
Durante la campaña, Gallardo prefiere centrarse en los problemas concretos de la región: la construcción de carreteras, el desarrollo de infraestructuras, el apoyo a las empresas. Sus intervenciones suelen tener un carácter técnico y su principal reproche a los rivales es seguir el ‘modelo Ayuso’ en la gestión de los servicios públicos. A diferencia de otros políticos que apuestan por eslóganes llamativos y declaraciones emocionales, Gallardo apuesta por el pragmatismo y la experiencia.
Recursos internos del partido
A pesar de los bajos índices en las encuestas, Gallardo cuenta también con fortalezas. El PSOE sigue controlando la mayoría de los municipios en Extremadura y las dos diputaciones provinciales, en Cáceres y Badajoz. El partido cuenta con casi 10.000 militantes en la región, lo que le permite asegurar un importante respaldo local.
En la campaña participan activamente los líderes federales: se espera que Pedro Sánchez visite Extremadura en dos ocasiones, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, natural de la región, mantenga encuentros con empresarios. El propio Gallardo mantiene numerosas reuniones con distintos grupos de votantes, haciendo hincapié en propuestas concretas y en el trabajo en equipo: su campaña carece de tintes personalistas y el logotipo del PSOE está siempre visible.
Contacto con los electores
El pasado domingo, el candidato visitó el mercado de Zafra, donde conversó con los vecinos, repartió rosas y ofreció turrón a los transeúntes con el mensaje: «Que el PP vuelva a casa por Navidad». A pesar del clima de tensión social, Gallardo no enfrenta actos de agresión; al contrario, recibe muestras de apoyo y respaldo.
Reconoce que los ataques de la oposición han buscado desacreditarle y «despersonalizarle». Gallardo confía en que podrá demostrar su inocencia ante los tribunales y se pregunta quién compensará el perjuicio político si las acusaciones no se confirman.
Errores y desafíos
El candidato no lo oculta: considera que su decisión de ocupar un escaño en el Parlamento fue un error, ya que generó incomprensión incluso entre sus propios seguidores. Insiste en que pretendía utilizar la tribuna parlamentaria para impulsar una alternativa a Guardiola y no para obtener inmunidad. Gallardo se define como ingenuo, pues no calculó las consecuencias de esa decisión.
En cuanto al caso Salazar, el político reconoce que ha perjudicado al partido, pero subraya que el PSOE sigue siendo un «partido feminista» y que se exige los más altos estándares. Confía en que podrá recuperar la confianza del electorado si actúa con transparencia y honestidad.
Por si no lo sabía, Miguel Ángel Gallardo es uno de los políticos con más experiencia en Extremadura, tras haber dirigido durante más de veinte años el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena y haber presidido la provincia de Badajoz durante diez años. En 2025, fue el candidato del PSOE a la Presidencia del gobierno autonómico. El partido socialista ha mantenido tradicionalmente una posición fuerte en la región, aunque la campaña actual se desarrolla en medio de escándalos y una caída en los índices de popularidad. Gallardo es conocido por su enfoque pragmático y por dar prioridad a la experiencia en gestión.












