
De cantera a obra de arte
Entre los paisajes pintorescos de las Islas Baleares, en Menorca, se esconde un lugar como ningún otro en España. No es solo otro punto de interés turístico, sino un universo nacido de la unión entre el titánico esfuerzo humano y la paciente fuerza de la naturaleza. Aquí, la historia centenaria está grabada en piedra, y las canteras abandonadas se han transformado en una asombrosa obra de arte que, cada año, atrae a miles de viajeros en busca de experiencias fuera de lo común.
Se trata de Lithica, un impresionante complejo ubicado en las históricas canteras de s’Hostal (Canteras de s’Hostal). Su historia comenzó hace más de dos siglos con la extracción de la piedra caliza local, conocida como “marés”. El trabajo manual de generaciones de canteros creó un relieve increíble —extracciones profundas con paredes verticales— que, tras el fin de la explotación, quedaron abandonadas durante décadas a merced de los elementos.
Poco a poco, la naturaleza comenzó a reclamar este territorio, y con el tiempo las paredes artificiales se cubrieron de vegetación. Lithica devolvió la vida a este lugar gracias a un ambicioso proyecto. Un grupo de entusiastas transformó la zona industrial abandonada en un espacio monumental donde conviven en armonía jardines, laberintos minerales y vegetales, así como senderos que serpentean entre gigantescos muros donde aún se aprecian las huellas de las herramientas de antiguos maestros. Es un viaje que fusiona de forma magistral la riqueza natural y el legado industrial.
Laberintos, jardines y secretos de la isla
A los visitantes les da la bienvenida el llamado Laberinto de los Vergeles, que se extiende en antiguas canteras. Aquí se crea un sorprendente contraste entre los fríos y erosionados muros de piedra y la exuberancia de la vegetación viva. En este espacio se han reservado zonas verdaderamente especiales.
Una de las joyas es el Jardín Medieval, diseñado a imagen de un claustro monástico al aire libre. En él se combinan bancales de plantas medicinales, huertos y fuentes simbólicas, generando una atmósfera de serenidad. Muy cerca se encuentra la Ruta Botánica, que permite descubrir la diversidad de la flora local y cumple una función educativa. Completa esta parte del complejo el Laberinto Vegetal, inspirado en los mitos cretenses. Invita a los visitantes a un recorrido sensorial entre aromas y texturas que cambian según la estación.
El mito del Minotauro y la cultura contemporánea
Sin embargo, lo que más impresiona es el grandioso Laberinto Mineral. Se trata de una instalación artística de gran escala, construida con miles de bloques de piedra «marés» apilados en seco. El laberinto tiene forma cuadrada y muchos caminos enrevesados, proporcionando a los visitantes un juego fascinante. Al deambular entre muros de 1,6 metros de altura, es imposible no recordar el antiguo mito del Minotauro.
Hoy en día, Lithica no es solo un museo al aire libre, sino también un vibrante centro cultural. Aquí se organizan talleres de escultura para adultos y niños, veladas musicales en el Jardín Medieval y el festival de verano Fosquets, que se celebra cada año. Este complejo, marcado por dos siglos de historia y creado a partir del diálogo entre el ser humano y su entorno, es considerado con razón uno de los tesoros más cautivadores de la isla.












