
El presidente del Gobierno de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, se ha situado en el centro de la atención pública tras la intensa reacción de los familiares de las víctimas durante la ceremonia de homenaje celebrada en Valencia. En los próximos días, tiene previsto comparecer para ofrecer explicaciones y responder a las numerosas preguntas surgidas tras los acontecimientos del funeral de Estado por las víctimas de la devastadora inundación.
Durante la ceremonia, que tuvo lugar en el Museo de las Ciencias, Mazón se enfrentó a un malestar manifiesto y a duras críticas por parte de las familias de las víctimas. Muchos expresaron su indignación por su presencia, considerando que las autoridades regionales no gestionaron adecuadamente las consecuencias de la tragedia. Incluso, asociaciones de afectados le pidieron que no acudiera al evento, en el que también estuvieron presentes el rey Felipe VI y la reina Letizia.
A pesar de la tensión emocional y las peticiones de dimisión, Mazón no piensa dejar su cargo. Ha anunciado su intención de reunirse con las familias de las víctimas para escuchar personalmente sus quejas y conocer sus opiniones. De hecho, hoy mismo prevé recibir a una de las familias para comprender mejor su postura y prepararse para un diálogo más constructivo.
En breve, Mazón declarará también ante la comisión parlamentaria encargada de investigar las circunstancias de la tragedia. Se espera que esto ocurra antes de su comparecencia en el Congreso de los Diputados, prevista para mediados de noviembre. El político confía en que estos pasos le permitan recuperar su imagen y restablecer la confianza de la sociedad.
Presión interna y el futuro de Mazón
Dentro del propio partido también crece la tensión. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, contempla la posibilidad de reemplazar al responsable regional, aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva. La dirección del partido se inclina por permitir que Mazón complete la actual legislatura, dándole así la oportunidad de revertir la situación.
El propio Mazón, pese a las críticas y la presión, apuesta por el diálogo con los afectados y la transparencia ante la sociedad. Confía en que una serie de reuniones y explicaciones públicas le permitan no solo mantenerse en el cargo, sino también cambiar la percepción pública sobre su gestión en este periodo de crisis.
La próxima semana se perfila intensa para el político: hay previstas nuevas reuniones y también audiencias judiciales por el caso de la inundación. La atención pública y mediática está puesta en cada uno de sus movimientos, ya que su futuro político depende de cómo logre afrontar este desafío.












