
Los conductores de Cataluña se llevaron una verdadera sorpresa: en el tramo de la autopista AP-7, a la altura de Martorell y en dirección sur, donde hace poco reinaba el caos tras el derrumbe de un enorme muro, a partir del sábado por la tarde ya se permitirá circular de nuevo por el carril izquierdo. La decisión se tomó tras intensos debates y exhaustivas inspecciones, pero muchos aún no pueden creer que la reapertura haya sido tan rápida después de los recientes acontecimientos.
Recordemos que hace solo unos días ocurrió aquí algo que sorprendió incluso a los automovilistas más experimentados: parte del muro que sostiene la calzada se desplomó repentinamente, causando no solo el colapso del tráfico, sino también un grave accidente en la línea ferroviaria Rodalies en Gelida. Las autoridades se vieron obligadas a cerrar completamente la autopista, atrapando a miles de conductores en atascos y desvíos forzosos. La situación se volvió insostenible y muchos se preguntaban cuándo se restablecería la circulación.
Decisiones inesperadas
El viernes, representantes de los servicios viales de Cataluña anunciaron que, tras una inspección de urgencia, los técnicos del Ministerio de Transportes consideraron que el carril izquierdo de la autopista es completamente seguro para la circulación. Para proteger aún más a los conductores, instalarán barreras de hormigón tipo New Jersey a lo largo de ese carril, eliminando cualquier riesgo de desviarse hacia la zona peligrosa. Este enfoque ha generado una intensa discusión entre vecinos y expertos: algunos lo ven como una medida valiente, mientras que otros temen que sea precipitada.
Las autoridades aseguran que se han cumplido todas las medidas de seguridad y que el momento de la reapertura no fue elegido al azar. El tráfico por el carril izquierdo se reanudará exactamente a las 14:00 para evitar el pico máximo de vehículos durante el fin de semana. Quienes no quieran arriesgarse o prefieran rutas alternativas pueden seguir utilizando gratuitamente la autopista de peaje C-32, una medida pensada para aliviar la situación y reducir la presión entre los conductores.
Consecuencias del accidente
El derrumbe del muro en la AP-7 puso a prueba todo el sistema de transporte de la región. En cuestión de horas tras el incidente, la circulación quedó paralizada y el accidente en la red ferroviaria agravó aún más la situación. Muchos pasajeros de Rodalies tuvieron que buscar otras formas de llegar a su destino, mientras se formaban kilómetros de atascos en las carreteras. En las redes sociales la controversia continúa: ¿quién tiene la culpa y se podría haber evitado la catástrofe?
Mientras tanto, los servicios de carretera y la policía (Mossos d’Esquadra) trabajan en modo reforzado para garantizar el orden y la seguridad en el tramo rehabilitado. Se pide a los conductores máxima atención y respeto estricto a las indicaciones del personal de tráfico. A pesar de las garantías oficiales, muchos automovilistas desconfían de la reapertura: los recuerdos del reciente incidente siguen muy presentes.
Preguntas sin respuesta
La apertura del carril izquierdo en la AP-7 es solo una solución temporal. Expertos advierten: la restauración completa de la vía podría tardar mucho más de lo que prometen las autoridades. Por ahora, los conductores tendrán que adaptarse a las restricciones y confiar en que las nuevas medidas de seguridad funcionen realmente. Las autoridades aseguran que mantendrán la situación bajo control, pero los residentes de la región no se relajan — hay demasiadas preguntas sin respuesta.
La situación en la AP-7 en Martorell ha vuelto a evidenciar lo vulnerable que puede ser la infraestructura de transporte, incluso en las regiones más desarrolladas del país. Queda un largo camino para recuperar la confianza y la tranquilidad en las carreteras de Cataluña. Por ahora, a los conductores solo les resta seguir de cerca las noticias y esperar que no haya más sorpresas.











