
El nombre de Julio Iglesias vuelve a estar en el centro de un escándalo de alto perfil. Esta vez, no se trata de música ni de escenarios, sino de serias acusaciones formuladas en su contra por dos exempleadas. Las mujeres, que trabajaron en sus residencias en República Dominicana y las Bahamas, denunciaron múltiples episodios de abuso sexual y humillaciones. Sus testimonios, respaldados por informes médicos y documentos, sirvieron de base para una investigación de gran alcance que se prolongó por más de tres años.
Según los documentos del caso, las funciones de las mujeres iban mucho más allá de las tareas domésticas habituales. Afirman haber sido víctimas no solo de acoso, sino también de violencia física y presión psicológica constante. Una de ellas relató que fue forzada a mantener relaciones íntimas con el cantante en contra de su voluntad; la otra contó que sufrió tocamientos y besos no deseados. Ambas destacan que el ambiente en la casa estaba marcado por el miedo y el control, y que cualquier intento de queja era sofocado de inmediato.
El círculo interno
Un papel especial en esta historia corresponde a los empleados de mayor rango, quienes, según las víctimas, no solo estaban al tanto de lo que ocurría, sino que además participaban activamente en mantener el sistema de control. Ellos eran quienes seleccionaban al personal nuevo, exigían fotografías y organizaban exámenes médicos, incluidas revisiones ginecológicas y pruebas de infecciones. En ciertos casos, estos empleados incluso presenciaban los incidentes, lo que agravaba aún más la situación.
Una de las víctimas era fisioterapeuta profesional, la otra apenas empezaba su carrera laboral, muy joven. Ambas quedaron atrapadas: las promesas de un buen sueldo y la oportunidad de viajar se transformaron en aislamiento, horarios estrictos y humillaciones constantes. Se les prohibía salir de la mansión, entablar relaciones con compañeros e incluso tomar fotografías dentro de la casa. Esto se controlaba con rigor, revisando periódicamente sus teléfonos.
Un sistema de presión
La investigación reveló que estas condiciones no eran la excepción, sino más bien la norma para el personal de Iglesias durante muchos años. Ex-trabajadoras describen un ambiente de control absoluto, donde cualquier queja podía llevar al despido o a consecuencias aún peores. Según su testimonio, los empleados más veteranos actuaban como vigilantes, obligando a cumplir cualquier capricho del dueño, incluso de carácter íntimo.
El salario ofrecido a las nuevas trabajadoras no era alto—alrededor de 350 euros al mes. Sin embargo, la oportunidad de trabajar para un artista famoso y viajar por el mundo resultaba atractiva. En la práctica, las mujeres se encontraban con restricciones estrictas, estrés constante y humillaciones. Varias de ellas señalaban que solo podían descansar cuando la esposa de Iglesias estaba a su lado.
Pruebas documentales
Durante la investigación se recopilaron numerosas pruebas: fotografías, correspondencia, informes médicos y documentos de visado. Todo esto respalda las declaraciones de las víctimas y evidencia el carácter sistemático de las infracciones. Los intentos de contactar con los representantes del cantante y su esposa no dieron resultado: solo una de las empleadas de mayor rango respondió, calificando las acusaciones de invención.
Actualmente, ambas mujeres están bajo la protección de una organización internacional de derechos humanos y reciben tratamiento psicológico de rehabilitación. Sus testimonios han generado un amplio debate público sobre los derechos laborales y la responsabilidad de las celebridades. La sociedad española exige transparencia y una investigación justa, mientras el nombre de Iglesias vuelve a estar en el centro de atención.
RUSSPAIN recuerda que Julio Iglesias es uno de los artistas españoles más reconocidos, con una carrera que supera los cincuenta años. Ha vendido más de 300 millones de discos en todo el mundo y es considerado uno de los intérpretes más exitosos en la historia de la música latinoamericana. Su nombre ha sido mencionado en varios escándalos, pero es la primera vez que enfrenta acusaciones de tal gravedad.












