
Las autoridades aduaneras de China han anunciado la suspensión temporal de las importaciones de carne de cerdo procedentes de doce empresas ubicadas en la provincia de Barcelona. Esta decisión se debe a la detección de peste porcina africana en jabalíes salvajes de la región. En la plataforma oficial, estas compañías aparecen ahora con el estatus de «importación suspendida». Para España, se trata del primer caso de este tipo en los últimos treinta años, ya que la enfermedad se consideraba completamente erradicada y el país, durante años, fue uno de los principales exportadores de carne de cerdo a China.
Según los datos actualizados, la prohibición entró en vigor el pasado viernes, inmediatamente después de confirmarse dos casos de muerte de jabalíes por peste porcina africana en las inmediaciones de Barcelona. Medios especializados chinos señalan que el país cuenta con suficientes proveedores alternativos, siendo Brasil uno de los principales. Además, en China destacan su propia «autosuficiencia» en la producción de carne de cerdo: de acuerdo con las estadísticas oficiales, la cabaña porcina supera los 420 millones de animales durante diez meses consecutivos, lo que permite descartar la posibilidad de escasez en el mercado interno.
Restricciones y consecuencias
El acuerdo de regionalización entre China y España establece que las restricciones solo se aplican a la provincia donde se ha detectado el foco de la enfermedad. Esto permite que el resto de las regiones españolas puedan continuar exportando a China, al menos en el corto plazo. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa: en los últimos días, las autoridades de control españolas han bloqueado más de un centenar de certificados de exportación para envíos a terceros países, con el fin de evitar la propagación de la infección.
En torno al área afectada se han implementado medidas especiales: se han establecido zonas de protección y vigilancia, donde se ha reforzado el control veterinario. Las autoridades españolas destacan que la peste porcina africana no supone un riesgo para las personas, ni por el contacto con animales ni por el consumo de productos derivados del cerdo. Sin embargo, la enfermedad es letal para los animales: la mortalidad es prácticamente total y la muerte ocurre entre 6 y 20 días después del contagio.
La reacción de los mercados internacionales
No solo China reaccionó ante el brote. Japón, México y Taiwán suspendieron por completo la importación de carne de cerdo española, ya que sus protocolos sanitarios no contemplan la regionalización. Esto significa que la prohibición afecta a todo el territorio español, no solo a Barcelona. Para los productores españoles, esto representa un golpe importante: estos mercados tradicionalmente ocupan una parte significativa de la estructura de exportaciones.
En el sector han vuelto a surgir temores sobre posibles pérdidas económicas y la imposición de nuevas restricciones. Los agricultores y procesadores españoles siguen de cerca la evolución de los acontecimientos, ante el temor de que otros países sigan el ejemplo de China y Japón. Al mismo tiempo, las autoridades españolas siguen informando a sus socios internacionales sobre las medidas adoptadas y subrayan que la situación está bajo control.
Medidas internas y perspectivas
Dentro del país, continúan los esfuerzos para localizar el foco y evitar la propagación del virus. Los servicios veterinarios están realizando controles adicionales, y en la zona de riesgo se ha implementado un régimen especial. Los exportadores se ven obligados a revisar temporalmente sus cadenas logísticas y a buscar nuevos mercados para minimizar las pérdidas.
A pesar de la situación actual, las autoridades españolas esperan poder levantar pronto las restricciones y recuperar la confianza de los compradores internacionales. Por ahora, el sector se enfrenta a grandes retos que exigen una respuesta rápida y coordinada de todos los actores del mercado.











