
Orígenes ancestrales del beso: ¿cuándo nació esta costumbre?
Las discusiones sobre cómo y cuándo las personas comenzaron a besarse llevan años sin llegar a una conclusión. Hallazgos arqueológicos, como tablillas cuneiformes de Mesopotamia y papiros egipcios, indican que este gesto es conocido por la humanidad desde hace al menos 4.500 años. Sin embargo, investigaciones antropológicas recientes señalan que menos de la mitad de las culturas en el mundo emplean los besos en un contexto romántico o sexual. En otras sociedades, este comportamiento es infrecuente o no está asociado con la expresión de sentimientos. Esto ha dado pie a la hipótesis de que los besos son un fenómeno relativamente reciente, surgido como consecuencia de cambios culturales y no de instintos biológicos.
No obstante, algunos científicos defienden una visión opuesta. Evidencias paleogenéticas sugieren que los neandertales y Homo sapiens intercambiaban microorganismos presentes en la cavidad oral. La manera más sencilla de explicar este intercambio es a través del contacto físico cercano, como los besos. Además, las observaciones del comportamiento de chimpancés, bonobos e incluso orangutanes muestran que estos primates exhiben actos similares a los besos humanos. Estas similitudes llevaron a los investigadores a pensar que las raíces de esta costumbre se remontan mucho más atrás de lo que se creía.
Análisis evolutivo: el camino de la ciencia para entender el origen del beso
Un equipo de especialistas de la Universidad de Oxford (University of Oxford), liderado por Matilda Brindle, decidió abordar la cuestión de manera sistemática. En primer lugar, definieron qué se entiende por beso en el mundo animal: un contacto labial con movimiento, que no esté relacionado con la transferencia de alimento. Esto permitió distinguir los besos de otras formas de caricias y cortejo características de distintas especies.
A continuación, el equipo recopiló una amplia base de datos que incluye observaciones de primates provenientes de diferentes regiones del mundo. Se analizaron publicaciones científicas y se realizaron consultas con primatólogos para obtener una visión lo más completa posible. La información recopilada se trazó en el árbol evolutivo de los primates, y para evaluar la probabilidad de que los besos existieran en especies extintas, se aplicó un modelado bayesiano. Durante el análisis se efectuaron 10 millones de simulaciones, lo que permitió calcular la probabilidad de que este comportamiento surgiera entre los antepasados de los simios antropoides.
Los resultados fueron sorprendentes: al parecer, los besos surgieron en los antepasados de los actuales grandes simios hace aproximadamente entre 17 y 21 millones de años. Esto significa que la costumbre de besarse apareció mucho antes de los primeros humanos. Además, la probabilidad de que los neandertales también practicaran los besos fue del 84 por ciento.
¿Para qué sirven los besos? Hipótesis sobre las funciones de este antiguo comportamiento
Aunque el estudio ha permitido «remontar» considerablemente el origen de los besos, la cuestión de su propósito inicial sigue abierta. Una de las teorías vincula los besos con la elección de pareja para la reproducción. El contacto cercano permite percibir el olor, que puede dar pistas sobre el estado de salud. Si el olor resulta desagradable, esto puede llevar a rechazar el apareamiento. Además, los besos pueden aumentar la excitación e incluso influir en la composición química de la vagina, incrementando así las posibilidades de una concepción exitosa.
Otra hipótesis considera el beso como una forma de fortalecer los lazos sociales. En los primates, el acicalamiento —el peinado del pelaje— desempeña un papel importante en la formación de amistades y la reconciliación tras conflictos. Los besos pudieron haberse convertido en un método más rápido y eficaz para mostrar afecto o restablecer la paz. Por ejemplo, entre los chimpancés, tras una disputa es frecuente el intercambio de besos, lo que ayuda a aliviar la tensión.
Diferencias culturales y raíces biológicas: ¿por qué los besos no son universales?
Aunque la base biológica de los besos se remonta a millones de años, la cultura ha impuesto sus propias modificaciones. En algunas sociedades, los besos no se practican en absoluto, lo que evidencia la fuerte influencia de las tradiciones y las normas sociales. Este comportamiento pudo desaparecer y reaparecer según las prohibiciones y costumbres culturales. Así, el beso actual es el resultado de una compleja interacción entre antiguos mecanismos biológicos y particularidades culturales formadas a lo largo de toda la historia humana.
Una investigación publicada en una revista científica destaca que el hábito de besar no es solo una tradición cultural, sino parte de un legado evolutivo que se hunde en lo más profundo del pasado. Este gesto une a las personas con sus ancestros lejanos, recordándonos cuán estrechamente están entrelazadas la biología y la cultura.












