
En el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, los pasajeros llevan cuatro días consecutivos varados sin poder volar a Venezuela debido a la cancelación masiva de vuelos. Las personas que llegaron el lunes con la esperanza de viajar a Caracas aún no han recibido una solución a su situación. Según el personal del aeropuerto, la mañana del viernes había unas cincuenta personas en la sala de espera, parte de las cuales fue reubicada en vuelos de Avianca y Air Europa, haciendo escala en Medellín y Bogotá. Sin embargo, unas diez personas siguen en Barajas, sin posibilidad de pasar la noche dentro del edificio del aeropuerto, ya que se les niega el acceso sin un billete válido.
Los pasajeros manifiestan su descontento porque el número real de reubicados es mucho menor al anunciado y prácticamente no reciben información ni apoyo. Uno de los afectados, José Enrique García, tenía previsto volar a Caracas el lunes en un vuelo de la aerolínea venezolana Estelar. Desde entonces, ha intentado en vano encontrar una solución, señalando que la falta de comunicación con la compañía afecta negativamente su salud. Tras varias noches durmiendo en el suelo y pasando frío, cayó enfermo, tiene fiebre y no sabe dónde podrá pasar la próxima noche.
Según los pasajeros, de las 350 personas que compraron boletos para el lunes con Estelar, solo unas treinta fueron reubicadas en otros vuelos. Además, la aerolínea canceló también los vuelos siguientes, programados para el miércoles y el viernes. García afirma que la compañía actuó de manera encubierta, sin avisar con antelación ni explicar el criterio por el cual seleccionaron a los pasajeros para el cambio. Muchos no recibieron notificación alguna y se vieron obligados a buscar por su cuenta alojamiento económico.
Motivos de la cancelación de vuelos y reacción de las aerolíneas
Las cancelaciones masivas de vuelos entre Madrid y Caracas comenzaron el sábado, cuando la aerolínea Iberia suspendió las operaciones siguiendo las recomendaciones de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), que alertó sobre el alto riesgo de volar sobre esta región. Desde el lunes, los aviones de Iberia no despegan hacia Venezuela. En respuesta, las autoridades de Caracas acusaron a las aerolíneas de participar en un “terrorismo de Estado”, supuestamente promovido por Estados Unidos, y anularon los derechos de vuelo para Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol.
Sin embargo, las restricciones no afectaron a Air Europa ni Plus Ultra, que aún así también cancelaron sus vuelos al día siguiente, siguiendo las recomendaciones de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) de España. Como resultado, cientos de pasajeros quedaron en una situación incierta, sin instrucciones claras ni apoyo por parte de las compañías.
Pasajeros sin apoyo ni información
Muchos de los que permanecen en el aeropuerto señalan que no han recibido ni compensación ni ofrecimientos de alojamiento. Las personas se ven obligadas a pasar la noche en el suelo, sufriendo incomodidad y estrés. Algunos se quejan de un deterioro en su estado de salud, pero no pueden contar con atención médica ni siquiera con servicios básicos. Al mismo tiempo, los representantes de las aerolíneas no responden y el personal del aeropuerto alega que carece de competencias para ayudar.
Los pasajeros que lograron obtener vuelos alternativos cuentan que el proceso de reasignación fue caótico y poco transparente. La mayoría no entiende por qué fueron seleccionados para el cambio, mientras que otros se quedaron sin soluciones. Como resultado, muchos se ven obligados a buscar alojamiento por su cuenta y gastar dinero extra, sin saber cuándo podrán regresar a casa o continuar su viaje.
Por ahora la situación sigue siendo incierta. Algunos pasajeros mantienen la esperanza de una pronta solución, pero la mayoría ya no confía en una respuesta rápida por parte de las aerolíneas. Muchos temen que las cancelaciones se prolonguen y que la ayuda o la compensación nunca lleguen. En el aeropuerto de Barajas reina un ambiente de incertidumbre y decepción, y los pasajeros se ven forzados a buscar soluciones por su cuenta ante esta situación.











