
En noviembre de 2025, la monarquía española celebra su quincuagésimo aniversario. La familia real ha decidido organizar actos conmemorativos en la capital, pero sin exceso de solemnidad. El epicentro será el palacio en pleno corazón de Madrid, donde solo se reunirán los miembros más cercanos de la dinastía. El exmonarca Juan Carlos I, quien lideró el país durante casi cuarenta años, no estará presente en las ceremonias oficiales. Su ausencia se justifica por su retirada de la vida pública y su desvinculación de los asuntos de Estado. Sin embargo, se le ha reservado un asiento en la mesa familiar durante una comida privada que se celebrará en la residencia de El Pardo.
La organización del aniversario no ha sido tarea fácil para el actual rey Felipe VI y su entorno. En los últimos meses se barajaron múltiples escenarios, pero finalmente se optó por un formato discreto y esencial. No se ha invitado a representantes extranjeros y la lista de asistentes se ha reducido al máximo: la reina Sofía, Felipe VI junto a Letizia, la princesa heredera Leonor y la infanta Sofía. Esta fórmula no es casual: España sigue dividida por la figura de Juan Carlos I, más aún tras la publicación de sus memorias y recientes informaciones en la prensa internacional.
Distinciones honoríficas y símbolos de una época
Una parte destacada del programa será la entrega de la más alta distinción de la Corona, la Orden del Toisón de Oro. Esta honra será concedida a tres figuras emblemáticas de la política española: Felipe González, Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Todos ellos desempeñaron un papel clave durante el proceso de transición democrática en las décadas de 1970 y 1980. González, exlíder socialista y primer presidente del Gobierno tras el cambio político en las urnas, pronunciará un discurso en nombre de los galardonados. La reina Sofía, como suele hacer, ha preferido mantenerse en un segundo plano y no planea intervenir públicamente. El propio Felipe VI también dirigirá unas palabras a los presentes, poniendo especial énfasis en el papel histórico de su padre durante la Transición.
Paralelamente al programa oficial, el Congreso de los Diputados acogerá una mesa redonda sobre la influencia de la monarquía en la democratización del país. En ese debate participarán destacados políticos, académicos y miembros de la comunidad universitaria. El evento promete tener un enfoque más analítico que político y tiene como objetivo recordar la importancia de la institución monárquica en la historia reciente de España.
Tradiciones familiares y nuevos desafíos
En esta ocasión, la Familia Real ha querido remarcar la continuidad y la unidad, a pesar de la ausencia de Juan Carlos I en los actos oficiales. La atención pública está puesta en la generación más joven: la princesa Leonor se encuentra actualmente en instrucción militar en Murcia, mientras que la infanta Sofía estudia en Lisboa. Se espera que ambas participen en las celebraciones del aniversario, símbolo de la transmisión de tradiciones y de nuevos valores.
El aniversario se celebra en un contexto político complejo. En los actos participarán representantes de todos los poderes del Estado, incluido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Sin embargo, el propio Sánchez viajará pronto a la cumbre del G-20 en Sudáfrica, lo que aporta una dimensión internacional al evento. Pese al formato discreto, el aniversario de la monarquía se convierte en una oportunidad clave para debatir el futuro del país y el papel de la familia real en la España actual.












