
En los últimos meses, la monarquía española atraviesa cambios que hasta hace poco parecían impensables. El Palacio Real (Casa Real), bajo la dirección de Felipe VI, vive una auténtica transformación. Por primera vez en muchos años, las mujeres ocupan puestos clave y los militares ceden espacio a especialistas civiles. No se trata solo de un relevo de nombres: es un intento de hacer la institución monárquica más abierta y moderna, en línea con las expectativas de la sociedad del siglo XXI.
En 2024 varias mujeres han recibido nombramientos relevantes. Mercedes Araujo Díaz de Terán fue designada secretaria general, sustituyendo a un militar en el cargo. Carmen Castilla Ruiz de Velasco se encarga ahora de los asuntos diplomáticos y Marta Carazo asumió como secretaria de la reina. La gestión de la comunicación fue confiada a Rosa Lerchundi, quien reemplazó a una persona con tres décadas de experiencia. Estas designaciones no son casuales: reflejan una apuesta clara por la renovación y la profesionalización.
Mujeres en posiciones clave
Por primera vez en la historia de la Casa Real, las mujeres tienen un peso real en la toma de decisiones. Ya en los años 90 comenzaron los primeros pasos hacia el cambio, cuando se sumaron especialistas civiles y periodistas al equipo. En aquella época, Asunción Valdés fue la primera mujer en conseguir un cargo directivo en La Zarzuela (La Zarzuela) y fue ella quien puso en marcha la web oficial de la monarquía. Sin embargo, es ahora cuando este proceso de renovación adquiere un carácter sistemático.
Hoy en día, las mujeres no solo están presentes en la estructura de la Casa Real, sino que también le dan forma a su imagen. Mercedes Araújo, por ejemplo, se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general, mientras que Carmen Castilla es responsable de las relaciones internacionales. En el departamento de comunicación también hubo un relevo generacional: Rosé Lerchundi tiene ahora el reto de establecer un nuevo estilo de comunicación con la sociedad.
Del ámbito militar al civil
Hasta hace poco, la mayoría de los puestos directivos en la Casa Real estaban ocupados por militares. Sin embargo, con la llegada de Camilo Villarino como nuevo jefe de la administración, la situación cambió. Empezó a promover activamente a profesionales civiles, convencido de que son ellos quienes pueden acercar la monarquía a la gente. El nombramiento de Mercedes Araújo simbolizó este cambio: por primera vez, un militar cedió su puesto a una especialista civil.
Villarino también impulsó el acceso de mujeres a puestos clave, incluyendo áreas diplomáticas y de protocolo. Como resultado, la estructura de la Casa Real se ha vuelto más flexible y moderna, y la propia institución es ahora menos formal y más accesible.
Nuevas tecnologías y transparencia
Otra prioridad en la renovación ha sido la digitalización. El Palacio Real ha apostado por las redes sociales: en 2014 se estrenaron cuentas oficiales en X (antes Twitter) y en 2024 en Instagram. En muy poco tiempo, el número de seguidores se acercó al millón, lo que refleja el creciente interés por la vida de la monarquía.
Dentro del palacio se ha creado un complejo de estudio propio para grabar mensajes en video y producir contenidos mediáticos modernos. Esto permite a la Casa Real reaccionar de forma inmediata a los acontecimientos y comunicar directamente su postura a la ciudadanía, sin depender de los medios tradicionales.
Continuidad y formación de futuros referentes
La renovación ha afectado no solo a la estructura, sino también a la manera de educar a los futuros monarcas. La Princesa Leonor participa en la vida pública desde muy joven y se prepara para su futura función. La Reina Letizia desempeña un papel activo en la conformación de la nueva imagen de la monarquía, enfatizando la transparencia y la responsabilidad social.
En general, la Casa Real española es hoy no solo un símbolo de tradición, sino también un ejemplo de cómo incluso las instituciones más conservadoras pueden transformarse ante la presión del tiempo y la sociedad.












