
Planificación y preparación: así comenzó todo
Días antes de un gran crimen en San Sebastián de los Reyes, un hombre llamado Mitescu, de 40 años, compró un Hyundai Santa Fe de segunda mano. La transacción fue inusual: el dinero por el coche lo entregó otra persona. Ninguno de los vendedores sospechaba que el comprador era un ladrón experimentado, buscado en varios países europeos y que poseía hasta cinco identidades diferentes.
La noche del 28 de abril, cuando toda España sufrió un inesperado apagón, Mitescu salió del apartamento temporalmente alquilado en Alcobendas y se dirigió al centro comercial Plaza Norte 2. En su mochila llevaba herramientas: una radial, un destornillador, un martillo y cuerdas. Dejó el coche a varias manzanas del objetivo para no llamar la atención y llegó caminando al edificio.
Robo en pleno caos: los detalles de la audaz operación
Hasta ahora sigue siendo un misterio cómo el delincuente llegó al tejado del centro comercial. Sin embargo, las cámaras de seguridad, alimentadas por energía de reserva, captaron su silueta en la cima del edificio. Consultaba su teléfono móvil, como si estuviera comprobando las coordenadas. Luego empezó a taladrar el techo para acceder al punto exacto: justo encima de la joyería José Luis.
Tras atravesar el techo, el ladrón logró entrar. Dentro, desmontó cuidadosamente las vitrinas y guardó las joyas en una mochila. En total, consiguió llevarse 2.200 piezas de oro y piedras preciosas. El botín era tan pesado que, según las grabaciones, apenas podía cargar con él. Para escapar, improvisó una escalera con muebles de la tienda, subió al tejado y descendió por el canalón hasta llegar al suelo. Pasadas las 23:00, cuando la electricidad se restableció en la ciudad, las cámaras le perdieron de vista en una de las calles que conducen hacia Alcobendas.
Una persecución de película y el desenmascaramiento
Los agentes de policía supieron de inmediato que no estaban ante un ladrón común, sino ante un auténtico profesional. Comenzó entonces una minuciosa investigación que se prolongó durante medio año. Analizando cientos de horas de vídeo, detectaron un coche que coincidía con la descripción del sospechoso. Siguiendo su recorrido, descubrieron que tras el robo abandonó España por el paso fronterizo de La Junquera; poco después, el vehículo apareció en Rumanía.
Paralelamente, se llevaban a cabo búsquedas del propio delincuente, quien, como se descubrió, se movía por Europa bajo distintas identidades y estaba siendo buscado en Bélgica, Países Bajos y Grecia. En España también lo requerían los tribunales de Sevilla y Málaga por delitos similares. Los agentes esperaban a que cometiera un error. En octubre, regresó al país con una nueva identidad. Fue detenido en Madrid mientras conducía un coche nuevo. Durante el interrogatorio, intentó convencer de que era un simple camionero de Rumanía, pero ciertos detalles lo delataron: en el registro le encontraron una cruz de oro con las iniciales JL, las mismas que tenían las piezas robadas en la joyería. El resto de las joyas aún no han sido localizadas.












