
En los últimos años, el gasto en electricidad y servicios públicos ha aumentado notablemente en España. Esto lleva a muchos propietarios de inmuebles a considerar la mejora de la eficiencia energética de sus viviendas y apartamentos. Estas medidas no solo ayudan a reducir las facturas mensuales, sino que también hacen que las propiedades sean más atractivas para los compradores, algo especialmente relevante en las grandes ciudades, donde la demanda de inmuebles ecológicos sigue en aumento.
Los expertos señalan que las mejoras energéticas adecuadas pueden aumentar el valor de un inmueble entre un 10% y un 20%. Esto se aprecia especialmente en Madrid y Barcelona, donde el interés por apartamentos y casas eficientes energéticamente se mantiene tanto entre los residentes locales como entre los inversores extranjeros.
Uno de los métodos más eficaces para ahorrar energía es el aislamiento térmico. Según los especialistas, hasta un 35% del calor o la frescura se pierde a través de paredes, ventanas, puertas y techos mal aislados. La instalación de materiales de aislamiento modernos permite reducir las pérdidas energéticas hasta en un 40%, lo que supone un ahorro de entre 300 y 800 euros al año, dependiendo del tamaño de la vivienda. El coste del aislamiento varía: las soluciones básicas cuestan alrededor de 18 euros por metro cuadrado, mientras que las más avanzadas pueden llegar hasta los 45 euros. Para un piso de 100 m2, el gasto oscila entre los 3.000 y los 7.000 euros.
Otro paso importante es sustituir las ventanas antiguas por modelos modernos con doble o triple acristalamiento y rotura de puente térmico. Estas ventanas reducen significativamente la pérdida de calor y mejoran el confort acústico. De media, la instalación de una ventana con doble acristalamiento cuesta unos 350 euros, mientras que con triple acristalamiento el precio oscila entre 400 y 800 euros. El ahorro en calefacción y aire acondicionado puede alcanzar los 150–300 euros al año.
La instalación de sistemas modernos de climatización ayuda a reducir notablemente los gastos en calefacción y agua caliente. Sustituir una caldera antigua de gas o eléctrica por una de condensación o una bomba de calor (aerotermia) permite disminuir el consumo energético hasta un 77%. Si además se instalan paneles solares, las facturas de electricidad pueden reducirse prácticamente a cero. El coste de estos sistemas depende de la superficie y necesidades: una solución integral para calefacción y agua caliente cuesta entre 7.000 y 21.000 euros, solo calefacción entre 7.000 y 15.600 euros, y solo agua caliente entre 1.900 y 5.900 euros.
Los paneles solares son cada vez más populares en España, especialmente en regiones con muchos días de sol, como Valencia y Andalucía. Instalar un sistema fotovoltaico de 4–6 kW para una vivienda estándar cuesta entre 4.000 y 8.000 euros, y la batería adicional para almacenar la energía supone entre 3.000 y 6.000 euros más. El ahorro anual en electricidad puede ser de 600 a 1.200 euros, y el valor de la propiedad con paneles solares aumenta entre un 5 y un 10%.
Los sistemas modernos de monitorización y automatización (domótica) permiten controlar el consumo energético en tiempo real y ajustar automáticamente el clima y la iluminación. Los kits básicos cuestan entre 300 y 500 euros, mientras que las soluciones más complejas oscilan entre 2.000 y 6.000 euros. Estos sistemas permiten un ahorro adicional de hasta el 15% y hacen que la vivienda sea más cómoda y tecnológica.
Tampoco hay que olvidar los electrodomésticos. Sustituir frigoríficos, lavadoras y cocinas antiguas por modelos eficientes permite ahorrar hasta 200 euros al año. Esto es especialmente relevante para viviendas en alquiler de larga duración o destinadas a turistas.
Si el presupuesto es limitado, los expertos aconsejan empezar por aquellas mejoras que generen el mayor impacto con la menor inversión. Principalmente, se trata del aislamiento de fachadas y tejados, la sustitución de ventanas y la modernización de los sistemas de calefacción. La instalación de paneles solares y sistemas de hogar inteligente son inversiones de recuperación a más largo plazo, pero incrementan significativamente el atractivo de la propiedad en el mercado.
Para mayor claridad, consideremos un ejemplo: un piso de 90 m2 con una baja calificación energética y sistemas obsoletos tiene un precio de mercado de 285.000 euros. Tras realizar una serie de mejoras —aislamiento (4.500 euros), sustitución de ventanas (4.800 euros), instalación de una nueva caldera con termostato inteligente (2.200 euros), paneles solares (6.500 euros) y un sistema básico de monitorización (500 euros)— el coste total ascenderá a 18.500 euros. Como resultado, la calificación energética de la vivienda pasará de E a B, el ahorro anual en gastos de servicios alcanzará los 1.300 euros y el valor de mercado aumentará hasta los 315.000–325.000 euros. Así, el retorno de la inversión puede situarse entre el 60% y el 70%, sin contar las posibles subvenciones estatales.
En general, la modernización energética de la vivienda en España se está convirtiendo no solo en una forma de ahorro, sino también en una inversión rentable que incrementa la liquidez y el valor de los inmuebles en el mercado.












