
Un incidente en la frontera entre Murcia y Alicante ha vuelto a poner sobre la mesa cómo las discrepancias administrativas entre autonomías pueden costar vidas. Crece la preocupación entre los españoles: si la ayuda de emergencia se retrasa por burocracia, nadie está libre de sufrir una tragedia similar. Esta historia ha reavivado el debate sobre la eficacia del servicio 112 y la urgente necesidad de modificar los protocolos de actuación.
Crónica de una tragedia
Antonio Morales, pensionista de 73 años y exbombero, salió por la mañana a dar un paseo en bicicleta por una ruta conocida. En un tramo de la carretera justo en el límite entre Murcia y la provincia de Alicante, perdió el control, cayó en un bache y chocó contra un poste. El accidente ocurrió aproximadamente a las 10 de la mañana.
Una testigo del accidente llamó de inmediato al 112, pero se encontró con un problema inesperado: el operador insistía en precisar a qué autonomía pertenecía exactamente el lugar. La mujer explicó que estaban justo en la frontera y solicitó el envío del equipo más cercano desde Beniel, que se encontraba a pocos minutos en coche. Sin embargo, la llamada fue derivada al 112 de la Comunidad Valenciana y la ayuda partió desde Orihuela, situada a casi 20 kilómetros.
El tiempo perdido
El hijo de la víctima, Antonio Morales Ayala, apenas puede contener su indignación al recordar cómo se perdieron minutos cruciales discutiendo a qué territorio pertenecía el lugar. Según relata, los trabajadores de los servicios de emergencia parecían más preocupados por la ubicación que por el estado del afectado. Como resultado, la ambulancia llegó solo después de 36 minutos desde la llamada, cuando Antonio aún estaba consciente, pero ya sufría dolores intensos y dificultades para respirar.
Fue trasladado al hospital de Orihuela media hora después. Para entonces, el hombre ya estaba inconsciente y poco después falleció. La familia exige las grabaciones de las cámaras de seguridad para saber cuánto tiempo estuvo sin atención médica en los pasillos del hospital, ya que en el certificado de defunción figura una hora muy posterior a su llegada real.
Barreras administrativas
Los documentos oficiales de la policía y los servicios médicos confirman: el lugar del accidente estaba en la Región de Murcia, no en Alicante. Sin embargo, debido a un error del operador y al cumplimiento estricto del protocolo, la llamada fue transferida a la comunidad vecina. Los protocolos del 112 exigen que cada servicio actúe solo dentro de su autonomía, incluso cuando la ayuda más cercana está literalmente al otro lado de la calle.
La familia de la víctima sostiene que, de no ser por los retrasos burocráticos, Antonio podría haber recibido ayuda más rápido y quizá habría sobrevivido. Además, la ambulancia que llegó no estaba equipada para prestar atención médica de urgencia: no contaba con un médico ni con el equipo necesario para mantenerlo con vida.
Cadena de errores
Durante la investigación se descubrió que, tras la llamada al 112 en Murcia, se generaron automáticamente dos avisos para el servicio regional 061, que fueron visualizados por los médicos de guardia. Sin embargo, al haberse transferido el aviso a la Comunidad Valenciana, los sanitarios locales no obtuvieron permiso para salir ni intervinieron en la situación. Como resultado, la víctima quedó sin asistencia especializada tanto en el lugar del suceso como durante el traslado al hospital.
El hijo de la víctima califica lo ocurrido como “una cadena de errores y negligencias”, subrayando que su padre no murió al instante y podría haber sobrevivido si los servicios de emergencia hubieran actuado a tiempo. Compara la situación con un accidente en medio del océano: así de desamparado quedó su padre en la frontera entre dos regiones.
Tragedias similares
En España se han generado en varias ocasiones debates sobre cómo las discrepancias territoriales entre autonomías afectan la rapidez y la calidad de la atención de urgencias. Recientemente, en Andalucía se vivió un caso similar cuando una agente de policía falleció tras intervenir en las consecuencias de una inundación, un hecho que tuvo un gran impacto social. Más detalles sobre cómo la tragedia en Andalucía conmocionó a la región pueden leerse en el reportaje sobre la muerte de una agente de policía tras la inundación.
Expertos señalan que este tipo de casos ponen de manifiesto las debilidades en la coordinación entre regiones. La necesidad de revisar los protocolos e implementar soluciones más flexibles se debate actualmente en el gobierno y ministerios competentes. En los últimos años, en España se han registrado otros incidentes en los que barreras administrativas obstaculizaron la respuesta rápida de los servicios, lo que llevó a consecuencias trágicas. La presión social y la repercusión mediática suelen ser catalizadores para el cambio, aunque el problema aún no se ha resuelto.












