
Ha pasado exactamente un año desde la devastadora DANA que, en octubre de 2024, se convirtió en la mayor catástrofe natural en España en las últimas décadas. En pocas horas, el temporal arrasó localidades enteras, inundó viviendas, comercios, aparcamientos y calles, y el número de víctimas mortales y desaparecidos se contó por cientos. Esta tragedia evidenció la vulnerabilidad de muchas regiones del país ante precipitaciones extremas y destacó la importancia de estar preparados de antemano para situaciones semejantes.
Hoy, los habitantes de Málaga vuelven a vivir en tensión: tras varios días de lluvias intensas, se han activado alertas meteorológicas rojas tanto en la Costa del Sol como en el valle del río Guadalhorce. Las autoridades se ven obligadas a cortar carreteras, vigilar el nivel del agua en ríos y arroyos, y poner en marcha planes de emergencia. La cuestión sobre si la tragedia del año pasado se pudo haber evitado y si es posible prevenir que se repita un escenario así, vuelve a estar en el centro del debate.
Herramienta de análisis
Resulta que la información sobre el riesgo de inundaciones en varias zonas estaba disponible mucho antes de la catástrofe. Desde hace más de diez años funciona en España el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, SNCZI), desarrollado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Este sistema permite identificar qué territorios pueden quedar bajo el agua ante una subida repentina del nivel de los ríos o del mar.
En 2025, el SNCZI llevó a cabo una importante actualización: ahora los mapas cubren 500 kilómetros adicionales a lo largo de todas las cuencas hidrográficas del país. Gracias a esto, analizar las amenazas es más sencillo y los datos, más precisos. En los mapas interactivos se señalan áreas susceptibles a inundaciones y se presentan escenarios evolutivos según diferentes condiciones meteorológicas. Sin embargo, la ausencia de marcas en el mapa no garantiza total seguridad: hay territorios que aún no han sido estudiados en detalle.
Cómo utilizar los mapas
El sistema SNCZI está abierto a todo el público. Cualquier ciudadano o especialista puede ingresar al sitio web especial y consultar la información de su interés. Hay tres secciones principales disponibles: datos sobre presas y embalses, información sobre zonas estatales susceptibles a inundaciones, y detalles sobre el uso de recursos hidroeléctricos.
Para saber cuán peligrosa es una zona o río en particular, basta con introducir su nombre o coordenadas. El sistema mostrará un mapa con las zonas de riesgo señaladas, así como las carreteras y elementos de infraestructura más cercanos. En la sección «añadir servicios» se pueden activar capas adicionales, como mapas de riesgo de inundación por ríos o mar, y los resultados de estudios hidrológicos.
Qué muestran los mapas
Los mapas de SNCZI se componen de dos partes principales. La primera son los llamados mapas de peligrosidad, que muestran sobre el relieve y el entorno urbano los posibles escenarios de inundación. Para su creación se utilizan complejos modelos hidrológicos que calculan cuánta agua puede circular por los cauces en determinadas condiciones. La segunda parte ofrece información sobre el tipo de uso del suelo: zonas residenciales, áreas industriales, terrenos agrícolas. Esto permite evaluar el nivel de riesgo para las personas y los bienes.
Un aspecto importante es que estos mapas se elaboran siguiendo estándares europeos y se actualizan de forma regular. Si en alguna zona aún no hay información, eso no significa que esté libre de peligro; es posible que los estudios estén aún pendientes. Por eso se recomienda a la población estar atenta a las actualizaciones y no ignorar las advertencias de las autoridades.
Málaga en alerta por inundaciones
En los últimos días, Málaga ha vuelto a estar en el centro de la atención debido a las intensas lluvias. En algunos barrios ya se han cerrado carreteras y el nivel del agua en ríos y arroyos sigue subiendo. Las autoridades locales han activado los protocolos de emergencia y los servicios de rescate trabajan en máxima alerta. Se aconseja a los residentes consultar con antelación los mapas de zonas inundables y estar preparados para evacuar si fuera necesario.
El uso del SNCZI se está convirtiendo en una herramienta cada vez más relevante para prevenir nuevas tragedias. El sistema no solo ayuda a evaluar riesgos, sino también a planificar el desarrollo territorial, construir infraestructuras de protección y diseñar rutas de evacuación. En un contexto de cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, estas tecnologías resultan imprescindibles para la seguridad de ciudades y pueblos.












