
El consejero en la sombra: el regreso de Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez (MAR) hace tiempo que dejó de ser solo un periodista. En las últimas décadas, se ha convertido en una figura clave para la estrategia y la comunicación en la política española. Su carrera comenzó apoyando a José María Aznar, y ahora desempeña un papel fundamental en el equipo de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Tras un largo periodo alejado de la política pública, Rodríguez ha regresado para convertirse en el principal asesor de Ayuso y, tras seis años de colaboración, su influencia no ha hecho más que crecer.
A diferencia de años anteriores, cuando su labor estaba limitada por el equipo de Aznar, Rodríguez ahora actúa prácticamente sin restricciones. Su creatividad y determinación suelen dar lugar a movimientos inesperados que, incluso dentro del partido, no siempre se interpretan de forma unánime. Muchos advierten que se ha convertido en un actor más peligroso, ya que nadie controla ahora sus iniciativas.
El caso Amador: nuevos retos para el equipo de Ayuso
El proceso judicial contra Alberto González Amador, pareja de Ayuso, ha supuesto una dura prueba para todo su equipo. Rodríguez participó activamente en la gestión informativa, intentando cambiar la percepción pública de la situación. Su intervención en la difusión de mensajes y sus esfuerzos por controlar el relato en torno al caso generaron un intenso debate en los círculos políticos.
La historia comenzó durante la pandemia, cuando la empresa Amadora incrementó abruptamente sus operaciones en el mercado de productos médicos. En 2020, Maxwell Cremona, compañía de Amadora, cerró importantes contratos con empresas de Barcelona y con China, lo que provocó un notable aumento de los ingresos. Sin embargo, estas operaciones se convirtieron en objeto de una investigación por presuntas infracciones fiscales que superarían los 350.000 euros.
Desacuerdos internos y lucha por la imagen
Dentro del equipo de Ayuso no siempre hubo consenso respecto a la estrategia de defensa de Amador. Rodríguez, sin conocer algunos movimientos de los abogados, en ocasiones se adelantaba desmintiendo informaciones en los medios y presentando sus propias versiones de los hechos. Su reacción ante las publicaciones solía ser inmediata, lo que generaba una tensión añadida entre los implicados.
Pese a las diferencias, Rodríguez siguió respaldando a Amador, considerando los ataques hacia él y Ayuso como un desafío personal. En el entorno de la presidenta regional señalan que Rodríguez no participó en la preparación del emotivo testimonio que dio Amador en el tribunal, pero, tras conocerse la sentencia, no dudó en mostrarle su apoyo.
Repercusiones en el panorama político de Madrid
El escándalo en torno a Amador y la postura activa de Rodríguez han alterado de manera significativa el equilibrio de fuerzas en la política madrileña. Mientras que los opositores aprovechan la situación para lanzar críticas, los partidarios de Ayuso se han unido en torno a ella y a su círculo más cercano. Rodríguez, a pesar de su edad y larga trayectoria, no tiene intención de apartarse; al contrario, busca nuevas razones para luchar y sigue construyendo la imagen de su equipo.
La influencia de Rodríguez se percibe no solo en sus declaraciones públicas, sino también en las negociaciones a puerta cerrada. Su experiencia y habilidad para gestionar la información lo convierten en un actor indispensable en las actuales batallas políticas. El proceso judicial contra Amador ha vuelto a demostrar la importancia que tienen los asesores en la formación de la opinión pública y en la defensa de los intereses de los líderes.












