
En los pueblos de España cada vez se ven más caras nuevas: los jóvenes regresan a sus lugares de origen para emprender y desarrollar negocios en su propia tierra. En los últimos años, esta tendencia ha ido en aumento: profesionales jóvenes, cansados del ritmo urbano, eligen pueblos y pequeñas ciudades en busca de tranquilidad, contacto con la naturaleza y la oportunidad de reinventarse en nuevos sectores. Así lo hizo Jara Escudero, originaria de Peralta de Alcofea, en la provincia de Huesca, quien no solo decidió volver a casa, sino desafiar las reglas del mercado de la cosmética natural.
Su camino comenzó a partir de un profundo interés por las plantas y las tradiciones transmitidas durante generaciones en su familia. Tras formarse en naturopatía y cosmética natural, Jara no buscó su futuro en las grandes ciudades. Eligió permanecer en su pueblo natal para lanzar CISTUS, una marca que ya ha sido reconocida como la ‘Mejor marca de cosmética natural de España 2026’ y que alcanzó la final de un premio internacional entre marcas de clean beauty.
Regreso a las raíces
La decisión de quedarse en Peralta de Alcofea no fue casual. Este rincón de Somontano de Barbastro destaca por sus paisajes semiáridos y una flora rica, donde la agricultura no es solo un trabajo, sino parte de la identidad local. Jara vio en ello no solo una fuente de materia prima, sino una oportunidad para revitalizar la economía de la zona. Combinó los conocimientos adquiridos en cursos y el máster de cosmética con la experiencia aprendida desde niña, al observar a sus padres trabajar la tierra.
En lugar de producción en masa, trabajo artesanal; en vez de ingredientes importados, plantas locales. Esta filosofía permitió a CISTUS destacar rápidamente frente a las grandes marcas. Su catálogo incluye solo unas pocas referencias: sueros, aceites, bálsamos labiales, protectores solares y kits de hidratación. Pero cada producto es fruto de un meticuloso proceso y un estricto control de calidad. Toda la producción se realiza con énfasis en la sostenibilidad, el origen transparente de los ingredientes y el mínimo impacto ambiental.
Reconocimiento y ambición
Ganar el prestigioso premio Organics Clean Awards fue para CISTUS no solo un reconocimiento, sino también un trampolín hacia nuevas oportunidades. La atención internacional hacia la marca abrió las puertas a mercados extranjeros y permitió plantearse la expansión. Sin embargo, Jara no tiene prisa por trasladar la producción a las grandes ciudades ni ceder el negocio a inversores. Su objetivo es crear un ecosistema sostenible en su pueblo natal, donde cada etapa —desde la recolección de las materias primas hasta el envasado— permanezca bajo control y beneficie a la comunidad local.
Entre los planes está abrir un laboratorio y una tienda en Peralta de Alcofea. No será solo un punto de venta, sino un espacio de trabajo colaborativo: otros cosmetólogos y pequeñas marcas podrán acudir para utilizar el equipamiento e intercambiar experiencias. Esta iniciativa fomenta una red de colaboradores en torno a CISTUS y contribuye a fortalecer la economía regional.
Apuesta por lo local
La historia de CISTUS no trata solo de cosmética. Es un ejemplo de cómo el conocimiento actual y el respeto por la tradición pueden convertirse en base para un desarrollo sostenible. La juventud, que antes emigraba buscando trabajo, ahora ve en los pequeños municipios una oportunidad para crecer profesionalmente e influir en el futuro de su tierra. La marca de Jara demuestra que incluso una localidad pequeña puede transformarse en un polo de innovación y nuevas ideas.
En España cada vez se habla más sobre la necesidad de apoyar este tipo de iniciativas. Detrás de cada proyecto exitoso hay no solo una historia personal, sino también una aportación a la conservación del patrimonio cultural y natural. CISTUS ya se ha convertido en símbolo de cambio: aquí se valora el trabajo artesanal, se cuida la pureza de los ingredientes y no se teme a la hora de experimentar con nuevos modelos de colaboración.
El futuro está en el campo
El recorrido de Jara Escudero desafía la idea tradicional de dónde nacen los negocios de éxito. Su experiencia demuestra que para lograr reconocimiento no es necesario mudarse a la capital. Basta con creer en tu proyecto, atreverse a ir contracorriente y aprovechar los recursos que brinda la tierra natal. En España, cada vez hay más historias así, y cada una de ellas es un paso más para que el entorno rural deje de ser sinónimo de abandono y se convierta en un espacio de oportunidad y desarrollo.












