
En España estalla un escándalo en torno a la venta de las balizas de coche V16, que, a pesar de su marcado oficial, pronto quedarán fuera de la ley. A partir de enero de 2026, los dispositivos sin sistema de comunicación integrado dejarán de ser legales. Sin embargo, tiendas y fabricantes continúan vendiéndolos como si estuvieran completamente certificados. Muchos conductores, sin tener conocimiento de los próximos cambios, adquieren estas balizas pensando en un uso a largo plazo.
El problema radica en que ni en el envase ni en la publicidad de estos dispositivos se advierte claramente que su validez es limitada. Los compradores son inducidos a error: creen estar adquiriendo un producto que cumple con todos los requisitos, cuando en realidad, a partir de 2026, estas balizas dejarán de cumplir su función principal —notificar a los servicios de emergencia mediante el envío automático de datos.
Infracción de la ley
Expertos señalan que esta práctica vulnera varios puntos de la legislación española. En primer lugar, supone un engaño al consumidor, que contradice la ley de competencia desleal. En segundo lugar, vendedores y fabricantes están obligados a proporcionar a los clientes información completa y veraz sobre el producto, especialmente cuando se trata de seguridad vial.
Asimismo, el real decreto vigente que regula el periodo transitorio entre los antiguos y los nuevos modelos de balizas establece claramente los plazos a partir de los cuales los dispositivos que no están conectados al sistema de la DGT (Dirección General de Tráfico) pierden su validez. Sin embargo, los almacenes de las tiendas siguen recibiendo modelos obsoletos y los conductores continúan siendo víctimas de ventas engañosas.
Reacción de la opinión pública
Las organizaciones de defensa de los consumidores ya han instado a la ciudadanía a extremar la precaución al comprar balizas. A quienes hayan adquirido estos dispositivos en 2025, se les recomienda exigir el reembolso y presentar reclamaciones ante las autoridades competentes. Según los activistas, solo una avalancha de quejas podrá atraer la atención al problema y obligar a los organismos responsables a tomar medidas.
Los conductores que ya hayan comprado balizas con la etiqueta “aprobado por la DGT”, pero sin función de transmisión de datos, pueden enfrentarse a una situación incómoda: a partir del 1 de enero de 2026, su dispositivo quedará inservible y el dinero, perdido. Por ello, los expertos aconsejan conservar los recibos y documentos que acrediten la compra para poder presentarlos en caso de una devolución.
Responsabilidad de los fabricantes
Según abogados, los fabricantes y vendedores de balizas V16 son directamente responsables de proporcionar información incompleta sobre el producto. Si se demuestra que el comprador fue engañado, debe recibir un reembolso y las empresas pueden ser sancionadas con multas. La cuestión de por qué las autoridades no informan adecuadamente a la ciudadanía sigue sin respuesta.
Muchos expertos opinan que la falta de una campaña informativa clara por parte de la DGT ha sido una de las principales causas de la confusión generalizada. Los conductores no siempre están al tanto de los cambios en la legislación y las tiendas no se apresuran a aclarar los detalles para no perder ganancias por la venta de modelos antiguos.
La postura de la DGT
Conductores y organizaciones ciudadanas critican a la DGT por no informar suficientemente a la población. Consideran que el Estado debía haber advertido con antelación sobre los próximos cambios y garantizar la transparencia en el mercado de balizas. Sin embargo, hasta ahora muchos automovilistas solo se enteran de las nuevas normas después de adquirir el dispositivo.
Como consecuencia, miles de españoles corren el riesgo de quedarse sin la protección necesaria en carretera y perder su dinero. La pregunta de quién asumirá la responsabilidad por el engaño masivo sigue sin resolverse.
Por si no lo sabía, Facua es una de las mayores asociaciones de defensa de los derechos de los consumidores en España. La organización trabaja activamente en temas de seguridad, transparencia del mercado y protección de los derechos ciudadanos. Facua inicia regularmente investigaciones y presenta denuncias contra empresas que actúan de forma poco ética, además de ofrecer apoyo legal a los consumidores afectados. Gracias a la labor de Facua, muchos casos de vulneración de derechos del consumidor alcanzan amplia repercusión pública y conducen a cambios en la legislación.












