
El exmonarca español Juan Carlos I vuelve a estar en el foco mediático: su autobiografía, escrita en el exilio, ya ha generado una gran repercusión. Antes de la publicación del libro, el exrey concedió varias entrevistas a medios franceses y, mientras tanto, visitó España, lo que provocó un intenso debate en la sociedad y entre los políticos. En sus memorias, por primera vez relata abiertamente su complicada relación con Franco, los dramáticos sucesos del 23 de febrero de 1981 y la recepción de una suma considerable de la corona saudí, considerada uno de los mayores errores de su vida.
La sombra de Franco y el camino al trono
En el libro, Juan Carlos describe con detalle cómo el dictador Francisco Franco marcó su destino al designarlo como sucesor. Reconoce que fue gracias a Franco que llegó al trono y recuerda que, en sus últimos días, el dictador le pidió que mantuviera la unidad de España, sin insistir en la continuidad del régimen anterior. Esto le dio al futuro rey la libertad para promover reformas que finalmente llevaron a la democracia. En sus memorias, el exmonarca no oculta que su relación con Franco fue casi familiar, y que la diferencia de edad y la ausencia de hijos del dictador fortalecieron aún más ese vínculo. Señala que se reunía con frecuencia con Franco y percibía un trato especial, lo que generaba preocupación en parte de la élite política.
23 de febrero: la noche que cambió España
Un capítulo destacado del libro está dedicado al intento de golpe de Estado de 1981. Juan Carlos comparte su visión de aquellos hechos, subrayando que tras bastidores se fraguaban varias conspiraciones al mismo tiempo, y que uno de sus colaboradores más cercanos resultó ser un traidor. Recuerda cómo aquella noche tuvo que actuar con rapidez y determinación para frenar el avance de la crisis. Según relata, no esperaba una movilización tan grande por parte de los militares, pero era consciente de que la situación podía descontrolarse. Finalmente, fueron sus decisiones las que lograron preservar el orden constitucional y evitar una catástrofe nacional.
Escándalos, millones y caída
Las memorias de Juan Carlos tampoco eluden los escándalos financieros que provocaron su exilio. Reconoce haber recibido 100 millones de dólares del rey saudí Abdalá, justificándolo como un gesto de amistad entre monarquías. Sin embargo, con el tiempo califica esta acción como un grave error que le costó caro tanto a él como a toda la familia real. En el libro, el exmonarca relata cómo depositó su confianza en personas que terminaron involucrándole en turbios negocios y cómo acabó en el centro de una investigación internacional. Admite que muchas de sus decisiones estuvieron motivadas por el deseo de asegurar el futuro de su familia, pero que, al final, eso le llevó a perder la confianza pública y a tener que abandonar el país.
Igualmente sincero, Juan Carlos relata el polémico viaje a Botsuana, cuando, en plena crisis económica en España, fue de safari, lo que desató una ola de indignación. Reconoce que ese episodio marcó el principio del fin de su reinado, y que la disculpa pública solo empeoró la situación. A partir de entonces, su relación con su hijo, el actual rey Felipe VI, comenzó a deteriorarse rápidamente.
Dramas familiares y soledad en el exilio
Los últimos capítulos de las memorias abordan su vida personal y el distanciamiento con la familia. Juan Carlos habla abiertamente del doloroso alejamiento de su hijo, quien al convertirse en rey tuvo que distanciarse de su padre para proteger la reputación de la monarquía. El exmonarca admite sentirse abandonado y solo en el exilio, y que sus intentos de acercarse a Felipe VI no han tenido éxito. Lamenta también que su esposa Sofía (Sofía) nunca lo haya visitado en Abu Dabi, a diferencia de sus hijas y nietos. El libro también trata la complicada relación con su nuera Letizia (Letizia), quien, según Juan Carlos, no contribuyó a fortalecer los lazos familiares.
En el cierre de sus memorias, el exmonarca confiesa que toda su vida estuvo al servicio del país y de la dinastía, y que la libertad personal se mantuvo como un sueño inalcanzable. No oculta su decepción y cansancio, pero subraya que todas sus decisiones las tomó pensando en el futuro de España.












