
El sistema judicial de España se encuentra al borde de cambios significativos: la escasez de jueces amenaza la estabilidad de los tribunales y afecta a millones de ciudadanos. El problema no se limita solo a la falta de especialistas: existe el riesgo de retrasos en los procedimientos, un aumento de la carga sobre los jueces en activo y posibles fallos en la garantía de la justicia. Por primera vez, se ha emitido una advertencia a tan alto nivel sobre la magnitud de este desafío, que podría impactar en la calidad y la rapidez de la resolución de casos en todo el país.
Durante la ceremonia oficial de entrega de credenciales a los nuevos jueces en Barcelona, la presidenta del Consejo General del Poder Judicial (Consejo General del Poder Judicial), Isabel Perelló, declaró abiertamente la crítica escasez de jueces en España. Aunque este año está previsto cubrir 500 plazas, Perelló subrayó que estas medidas no resuelven la raíz del problema. Según indicó, se crean nuevos puestos, pero el número real de jueces en activo no aumenta y, por tanto, la presión sobre el sistema no se reduce.
Desafíos sistémicos
Las autoridades han anunciado una reforma: en lugar de los tribunales tradicionales con un solo juez, surgirán instancias colegiadas donde varios jueces trabajarán en equipo, pero con un mínimo de personal de apoyo. Según Perelló, esta fórmula no solo no incrementará el número de especialistas, sino que también aumentará las vacantes sin cubrir. Esto, a su vez, podría acarrear nuevos retrasos en la tramitación de casos y ampliar el tiempo de espera de los ciudadanos para la obtención de resoluciones.
Perelló hizo un llamado a tomar medidas urgentes: es imprescindible organizar de inmediato nuevos concursos y garantizar una incorporación real de personal. Insiste en que la solución no puede depender de futuras circunstancias inciertas; se requiere una planificación clara, inversiones y el trabajo coordinado de todas las entidades estatales.
Impacto en el sistema
A la ceremonia asistieron figuras clave: el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el representante del Govern de Cataluña Albert Dalmau, así como la fiscal general Teresa Peramato. El evento contó con la atención especial del rey Felipe VI, quien destacó la importancia de los estándares éticos y la responsabilidad de los nuevos jueces en la preservación de los fundamentos democráticos del Estado.
En su intervención, Perelló también abordó la presión sobre los jueces, subrayando la necesidad de proteger su independencia no solo frente a la injerencia directa, sino también ante influencias indirectas. Recordó los requisitos de la Unión Europea para garantizar el estatus de los jueces y llamó a respetar su papel en la sociedad.
Retrato de los nuevos jueces
Este año, al cuerpo judicial se incorporaron 121 nuevos especialistas, de los cuales 85 son mujeres. La edad promedio de los jueces recién nombrados es de 29 años, y el camino hacia la profesión les llevó, en promedio, más de cinco años. Es destacable que la mayoría de ellos no tienen familiares juristas, y un tercio creció en familias sin educación superior. La principal motivación para ingresar al servicio fue el deseo de proteger los derechos de los ciudadanos y poner en práctica los principios de justicia.
Las estadísticas muestran que el 74% de los nuevos jueces eligieron la profesión por vocación al derecho, y el 72% para garantizar el respeto a los derechos fundamentales. Estos datos evidencian un cambio generacional y la llegada de nuevos valores al sistema judicial del país.
Contexto y consecuencias
El problema de la escasez de jueces en España se discute desde hace años. En los últimos tiempos, se han escuchado declaraciones similares en otros países europeos, cuyas judicaturas afrontan un aumento de casos y una mayor complejidad de los procesos. En 2024, Francia e Italia también anunciaron amplios programas de incorporación de personal, aunque los resultados han sido ambiguos: pese al incremento de vacantes, el número real de jueces creció lentamente y la carga sobre el sistema siguió siendo elevada. En España, la situación se complica por el modelo autonómico y la necesidad de considerar los intereses regionales. El debate sobre la reforma judicial y la ampliación del presupuesto sigue siendo uno de los temas más sensibles de la agenda, con cada nuevo nombramiento o cambio estructural generando un amplio eco en la opinión pública.












