
Crece la tensión dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) debido a la prolongada investigación de las acusaciones contra el exfuncionario del partido Francisco Salazar. Incluso quienes tradicionalmente respaldaban a Pedro Sánchez ahora expresan abiertamente su descontento con la dirección encabezada por Rebeca Torró. Los chats internos arden: los debates y las críticas directas a la dirección se han convertido en el día a día para muchos militantes y diputados.
Muchos consideran que el partido intenta encubrir los supuestos casos de acoso en los que está involucrado Salazar. Dentro del PSOE crece la sensación de que la dirección no solo no está gestionando la crisis, sino que la agrava al retrasar las decisiones y no ofrecer explicaciones claras ni a la militancia ni a la ciudadanía.
Conflicto interno
El malestar no solo se percibe entre la militancia de base, sino también entre quienes siempre han sido leales a Sánchez. Los debates internos evidencian que la irritación por el caso Salazar incluso ha superado la reacción ante anteriores escándalos de corrupción que resultaron en la detención de exsecretarios como José Luis Ábalos y Santos Cerdán.
En los últimos días, en los chats del partido circulan mensajes de militantes que antes apoyaban a Sánchez pero ahora no ocultan su decepción. Califican lo sucedido de “vergonzoso” y sostienen que la dirección intentó encubrir el incidente para proteger a uno de sus aliados.
Reacción de la dirección
Pedro Sánchez reconoció recientemente que el partido cometió un error al no ponerse en contacto con las mujeres que presentaron las denuncias durante demasiado tiempo. Explicó que la demora se debió a la falta de personal en la oficina contra el acoso, encargada de este asunto. Sánchez también subrayó que no ha mantenido ningún contacto con Salazar desde que fue apartado.
Sin embargo, estas explicaciones no convencieron a muchos miembros del partido. El debate se intensificó especialmente tras la publicación de una foto en la que la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, aparece almorzando con Salazar en un restaurante de Madrid, cuando las acusaciones ya eran conocidas y Salazar estaba formalmente suspendido. Para muchos, esta imagen minó la confianza en la dirección y dio la impresión de que las medidas se adoptaron solo para guardar las apariencias.
Exigen medidas concretas
Dentro del partido, se escuchan llamamientos a concluir de inmediato la investigación y tomar una decisión definitiva sobre el caso Salazar. Algunos miembros del comité ejecutivo federal admiten que el partido no actuó con suficiente rapidez y no brindó el apoyo necesario a las víctimas. Exigen que la secretaría de organización, liderada por Torro, cierre el asunto sin más demoras.
Aunque Salazar ya ha sido expulsado del partido y formalmente no puede recibir sanciones internas, muchos insisten en la necesidad de cerrar el proceso de forma pública y transparente. Consideran que solo así se podrá recuperar la confianza en el partido y demostrar que situaciones similares no quedarán impunes.
Consecuencias para el partido
El escándalo entorno a Salazar ha supuesto una dura prueba para el PSOE. Las divisiones internas y las críticas públicas, incluso por parte de los seguidores más fieles de Sánchez, evidencian una profunda crisis de confianza. Muchos temen que la demora en resolver el caso provoque una mayor pérdida de prestigio para el partido y fortalezca a la oposición en vísperas de elecciones importantes.
El viernes, la dirección intentó rebajar la tensión enviando una nota interna en la que reconocía errores y detallaba los pasos tomados en los últimos meses. Sin embargo, para muchos esto resultó insuficiente: exigen no solo explicaciones, sino también medidas concretas.
Por si no lo sabía, Francisco Salazar es un ex alto cargo del PSOE que ha quedado en el centro del escándalo tras ser acusado de acoso. Su nombre ya ha aparecido en varias investigaciones internas de alto perfil. El partido, liderado por Pedro Sánchez, lleva años enfrentándose a distintas crisis relacionadas con la ética y la disciplina interna. Rebeca Torro, quien encabeza la secretaría de organización, está ahora bajo la lupa tanto de sus compañeros como de la opinión pública. Cualquier decisión sobre el caso Salazar puede ser clave para el futuro del partido.
Cabe recordar que anteriormente informamos sobre este tema en el artículo “Pedro Sánchez admitió un error del PSOE en el caso Salazar y descartó un pacto». En ese momento, el líder socialista reconoció públicamente por primera vez que el partido no contactó a las víctimas a tiempo, pero rechazó las acusaciones de intentar ocultar el incidente. Más detalles y la reacción de Sánchez en nuestro artículo anterior.












