
Los acontecimientos en torno a Aliança Catalana han cobrado especial relevancia para los habitantes de Cataluña: en medio de turbulencias políticas y crisis, el partido del que se esperaban respuestas innovadoras resultó incapaz de reaccionar con prontitud ante los desafíos. Esto repercute directamente en el equilibrio político de la región y podría cambiar la correlación de fuerzas en las próximas elecciones. En un contexto de altas expectativas, la realidad fue mucho más compleja.
Los recursos internos de Aliança Catalana resultaron ser limitados: las decisiones clave y toda la actividad están concentradas en manos de tan solo cinco personas. La líder del partido, Silvia Orriols, y su círculo más cercano —Jordi Aragonès, Oriol Ges, Aurora Fornòs y Jordi Coma— se ven obligados a soportar una presión creciente prácticamente en soledad. Esta estructura no compite con fuerzas políticas más grandes y experimentadas, especialmente en momentos de crisis agudas, como ocurrió durante los fallos en el transporte y el debate sobre nuevas iniciativas migratorias.
Oportunidades perdidas
Mientras otros partidos participaron activamente en el debate sobre el colapso del transporte y las nuevas medidas para la regularización de migrantes, Aliança Catalana permaneció al margen. Esto provocó que el partido prácticamente no figurara en los debates clave y que su postura respecto a los temas más importantes pasara desapercibida. Mientras Junts y otras fuerzas de la oposición fortalecían su influencia, Aliança Catalana perdía la iniciativa al no presentar una alternativa clara ni emitir declaraciones contundentes.
Dentro del partido aseguran que no existen desacuerdos serios, aunque es evidente que la falta de una estrategia unificada y de personal dificulta que ocupe un papel más destacado en la vida política de Cataluña. La decisión de no participar en las elecciones al Congreso de los Diputados se tomó de manera rápida y sin debate, lo que también provocó malestar entre algunos simpatizantes.
Apuesta por los municipios
Recientemente, el partido organizó su primera convención municipalista en el teatro Comtal de Ripoll, reuniendo a más de 200 inscritos. El objetivo principal es crear comités locales y captar nuevos candidatos capaces de fortalecer la presencia de la formación en el ámbito municipal. Prestan especial atención a las ciudades del interior de Cataluña: Berga, Manresa, Vic, Olot, Girona, Figueres y, por supuesto, Ripoll. Es precisamente en estos municipios donde Aliança Catalana apuesta por aumentar su apoyo de cara a las elecciones municipales de 2027.
El partido busca activamente candidatos entre antiguos miembros de Junts y ERC, con la esperanza de atraer a políticos reconocidos y con autoridad. Sin embargo, la competencia no se detiene: Junts, temeroso de perder terreno, procura evitar que sus miembros se sumen a las filas de Aliança Catalana e incluso ironiza sobre la escasez de cuadros en la formación rival.
La pugna por Barcelona
La cuestión sobre el candidato a la alcaldía de Barcelona sigue abierta. Si Aliança Catalana logra introducir a su representante en el ayuntamiento, esto podría provocar cambios significativos en la gestión de la capital catalana. Se están llevando a cabo conversaciones con el reconocido publicista Lluís Carrasco, aunque la decisión final aún no ha sido tomada. Se prevé que el nombre del candidato se anuncie el 23 de abril, durante la festividad de Sant Jordi.
El enfoque en la campaña municipal ha hecho que el partido prácticamente desaparezca de los debates parlamentarios y no participe en la discusión de temas clave para la región, desde problemas de transporte hasta el nuevo sistema de financiación de la autonomía. A pesar de ello, Aliança Catalana sigue apoyándose en su red de voluntarios y controla cuidadosamente sus gastos, lo que le permite mantener cierta independencia.
Contexto y consecuencias
A diferencia de otros partidos, Aliança Catalana apuesta por un discurso contundente en materia migratoria, especialmente respecto a las comunidades musulmanas. Sin embargo, las nuevas iniciativas para la legalización de migrantes, en su mayoría procedentes de América Latina, exigen un enfoque más delicado que, hasta el momento, el partido no termina de manejar. Esto podría traducirse en la pérdida de una parte del electorado que espera de la formación no solo declaraciones llamativas, sino soluciones concretas.
En las últimas semanas, la atención a los problemas internos de Aliança Catalana ha aumentado, ya que otras fuerzas políticas aprovechan las crisis para fortalecer sus posiciones. En particular, Junts impulsa activamente la agenda política exigiendo la transferencia de competencias en materia migratoria e infraestructuras de transporte en Madrid, lo que les permite mantenerse en el centro del debate.
En este contexto, cabe recordar cómo anteriormente RUSSPAIN.COM analizó en detalle las consecuencias del colapso del transporte en Cataluña y las demandas de dimisiones surgidas tras el accidente en Rodalies. Se señalaba que la crisis política en torno al sistema ferroviario fue un catalizador para nuevas protestas y aumentó la presión sobre las autoridades. Más información sobre la evolución de la situación y la reacción de la oposición está disponible en la publicación dedicada al tema crisis del transporte.
En los últimos años, Cataluña se ha enfrentado en varias ocasiones a situaciones en las que nuevas fuerzas políticas ganaban rápidamente popularidad, pero luego tropezaban con dificultades internas y no lograban cumplir las expectativas de los votantes. Ya se han visto escenarios similares con CUP y algunos movimientos independentistas que, pese a declaraciones contundentes, no lograron consolidarse en el parlamento. Los picos de interés por nuevas formaciones suelen dar paso a la decepción si a la retórica no le siguen cambios reales. Esto es característico de la vida política regional, donde la competencia entre partidos sigue siendo muy alta y los votantes reaccionan de inmediato a cualquier error o fracaso.












