
Tragedia inesperada en la mina Vega de Rengos
El pasado viernes, la mina de carbón Vega de Rengos, situada en el municipio de Cangas del Narcea, fue escenario de una tragedia: dos trabajadores fallecieron tras el repentino derrumbe del techo en una de las galerías. Según los primeros informes, se trató de un colapso brusco e imprevisible que sorprendió a los mineros. El derrumbe tuvo lugar en un área de trabajo de unos 70 metros de longitud, donde la veta alcanzaba tres metros de ancho. Expertos estiman que entre seis y ocho metros de escombros cayeron desde el techo, cantidad suficiente para sepultar completamente a dos personas.
Las víctimas fueron Óscar Díaz, de 32 años, natural de Cangas del Narcea, y Anilso Soares de Brito, de 42 años, quien residía en Villablino. Este último era originario de Cabo Verde y vivía en la comarca de Laciana, en León. Su fallecimiento ha supuesto un duro golpe para la comunidad local y para todo el sector minero de la región.
Inspecciones y seguridad: detalles de la investigación
Inmediatamente después del incidente, especialistas del Servicio de Supervisión de Minas acudieron al lugar del accidente. Curiosamente, tan solo un día antes de la tragedia, esta sección fue inspeccionada por dos supervisores, sin detectarse señales de peligro. Las autoridades destacan que la empresa Tyc Narcea, propietaria de la mina, es objeto de inspecciones regulares: las revisiones se realizan cada tres semanas, algunas de ellas de manera sorpresiva. En el momento del accidente, la compañía contaba con un proyecto especial para la extracción de antracita, que autorizaba la obtención de hasta 90 mil toneladas de carbón de alta calidad para ser probado en la producción metalúrgica.
La administración regional subraya que Tyc Narcea estuvo bajo control permanente y que todos los permisos y normativas se cumplían rigurosamente. Tras la tragedia en la otra mina de Cerredo, donde en marzo murieron cinco personas por una explosión de metano durante una extracción no autorizada, la vigilancia sobre las instalaciones de Asturias se reforzó. A diferencia de Cerredo, donde durante seis meses no hubo inspecciones, en Vega de Rengos los controles eran regulares y toda la documentación estaba en regla.
Reacción de la empresa y suspensión de actividades
El propietario de Tyc Narcea transmitió su profundo pésame a las familias de las víctimas y recalcó que la empresa siempre ha cumplido estrictamente con los estándares de seguridad. A pesar de la experiencia y profesionalidad de los empleados, la tragedia ocurrió de forma inesperada e imposible de prever. La compañía declaró su total disposición a colaborar con las autoridades y puso a disposición todos los recursos necesarios para investigar las causas del accidente.
Como señal de luto, la producción en la mina se ha detenido completamente. No está previsto reanudar las labores al menos hasta que finalice la investigación. Lo principal ahora es permitir que los especialistas analicen detalladamente las circunstancias del incidente y determinen qué causó un desenlace tan trágico.
Pérdidas para la región y memoria de los fallecidos
La muerte de Óscar Díaz y Anilso Soares de Brito fue una tragedia no solo para sus familias, sino para toda la comunidad minera de Asturias y León. Ambos trabajadores eran muy conocidos entre sus compañeros, y su experiencia y profesionalismo eran valorados por la empresa. La noticia se recibió especialmente con pesar en Laciana, residencia de Anilso, y en Cangas del Narcea, ciudad natal de Óscar.
Las autoridades y la dirección de la empresa subrayan que la prioridad en este momento es apoyar a las familias de los fallecidos y garantizar la transparencia en la investigación. En los próximos días se esperan nuevos datos sobre el curso de la revisión, pero ya es evidente: la tragedia en Vega de Rengos ha recordado los riesgos a los que se enfrentan diariamente los trabajadores de la mina.












