
Iván Ansaldua González, ingeniero residente en el estado de Misuri (EE.UU.), no cesa en su empeño por lograr el reconocimiento de la ciudadanía española. Sus esfuerzos están motivados por el deseo de restablecer la justicia histórica para su familia, cuyo destino está estrechamente vinculado a los dramáticos acontecimientos del siglo XX.
Antes de morir, su abuela materna, Berta Álvarez Trabanco, le pidió a su nieto que no abandonara la lucha por lo que, según su criterio, les corresponde por derecho. La familia Ansaldua lleva años enfrentándose a negativas para obtener la ciudadanía, a pesar de contar con documentos que acreditan el nacimiento de Berta en Gijón (Asturias) en 1925. Sin embargo, como se ha comprobado, el hecho de haber nacido en territorio español no garantizaba automáticamente la ciudadanía, y los consulados en México y Chicago la reconocieron como apátrida.
Los orígenes de esta historia se remontan al bisabuelo de Iván — José Manuel Álvarez González, conocido como el decano entre los emigrantes españoles en la URSS. Nacido en Cuba en 1900, llegó a España siendo un niño pequeño y, tras una intensa actividad política y persecuciones, se vio obligado a abandonar el país. En 1932, a través del Partido Comunista, viajó a la Unión Soviética, donde su vida dio un giro radical.
En la URSS, Álvarez sufrió represalias: tras su arresto en 1935 pasó un mes en la prisión de Lubianka y luego cinco años en un campo de trabajo. Tras su liberación, siguió un largo exilio, y solo en 1956 logró retomar una vida normal en Moscú, donde recuperó su carné del partido.
Los lazos familiares de los Álvarez con Asturias abarcan más de una generación. El tatarabuelo de Iván, Justo Trabanco García, era originario de Lavandera, y a principios del siglo XX la familia Trabanco gestionaba el teatro Jovellanos en Gijón, donde actuaban destacados artistas de la época. En la memoria familiar se conservan relatos sobre parientes que emigraron a América en busca de una vida mejor.
En 1983, tras más de medio siglo de separación, José Manuel Álvarez pudo reencontrarse con sus hijos en un programa de radio española. Ese momento fue simbólico para toda la familia y para Iván se convirtió en un impulso para seguir luchando por el reconocimiento de sus derechos. Actualmente insiste en la aplicación de la Ley de Memoria Democrática para restituir la justicia a los descendientes de emigrantes españoles.












