
En el centro de la resonante investigación se encuentran las transacciones inmobiliarias en las afueras de Madrid, donde, según la investigación, el empresario Manuel Salles buscaba casas de lujo valoradas en hasta un millón de euros para un grupo vinculado al exministro de Transportes, José Luis Ábalos. La correspondencia entre los implicados revela una búsqueda activa de propiedades adecuadas y discusiones sobre montos que oscilaban entre 900.000 y un millón de euros.
La atención especial de los investigadores se centró en los mensajes intercambiados entre Salles y Koldo García en diciembre de 2022. El análisis de los dispositivos móviles reveló no solo conversaciones sobre inmuebles, sino también contactos con altos funcionarios de Venezuela, en particular con el vicepresidente del país. En estos diálogos se abordaban cuestiones de seguridad en las comunicaciones y la organización de encuentros personales, lo que añadió un matiz de misterio a la investigación.
En la correspondencia relacionada con la compra de la vivienda se percibe urgencia: Ábalos necesitaba acelerar la formalización de la operación debido a un próximo viaje a Cuba. García insistió en adelantar la fecha para poder completar todos los trámites antes de la partida. Por su parte, Salles aseguraba que el proceso avanzaba según lo previsto, a pesar de la presión de otros participantes.
En febrero de 2022, García envió a Salles enlaces a varias villas en Torrelodones y luego solicitó ver más opciones. Entre las propiedades propuestas se encontraba una mansión en Hoyo de Manzanares. Pronto la conversación derivó en cuestiones financieras, donde García aclaró que Ábalos aún no había recibido los fondos prometidos, pero Salles aseguró que el dinero llegaría en los próximos días.
La investigación reveló otros episodios relacionados con la adquisición de bienes inmuebles para el exministro. En uno de los informes policiales se detalla el caso de una villa en la costa de Cádiz, en la exclusiva urbanización La Alcaidesa. La vivienda, de 350 metros cuadrados y con vistas al mar, fue elegida por Ábalos; sin embargo, el pago no correría a su cargo, sino al de un empresario vinculado a la trama. La formalización de la compra coincidió en el tiempo con la adjudicación de importantes contratos para el suministro de mascarillas médicas durante el auge de la pandemia, en los que participó una empresa relacionada con los implicados en el caso.
Poco después de la firma de los contratos, Ábalos y García comenzaron a intercambiar anuncios de casas en venta en la costa de Cádiz y Málaga. Finalmente se decantaron por una villa valorada en casi 600 mil euros, y la compraventa se cerró en el verano de 2021. La investigación señala que la propiedad quedó registrada a nombre de un socio comercial, y no del propio ministro, lo que según los investigadores formaría parte de un esquema para ocultar al verdadero propietario.
En los documentos del caso también se menciona un episodio en el que representantes del grupo intentaron organizar una reunión con la dirección del Ministerio de Industria para promover los intereses de la empresa de combustibles Villafuel SL. Ese mismo día, según la investigación, se realizaron operaciones financieras entre los participantes del esquema. Todos estos detalles conforman un complejo panorama donde los bienes raíces, los negocios y la política están estrechamente entrelazados.












