
En la provincia de Valencia, la policía llevó a cabo una amplia operación que resultó en el desmantelamiento de una inusual plantación de drogas. Esta vez, los delincuentes eligieron no un almacén abandonado ni una casa aislada, sino un verdadero caserón fortificado con torres y gruesos muros en la pequeña localidad de Moixent. Dentro de este edificio, que recuerda a una fortaleza medieval, se desarrolló una extensa actividad de cultivo de cannabis.
Durante el registro, los agentes encontraron unos 60 kilos de cogollos ya listos para ser enviados a Europa y casi mil quinientas plantas en diferentes etapas de crecimiento. Diez personas fueron detenidas durante el operativo, todos ciudadanos serbios. Entre los arrestados se encuentran una pareja y el padre del líder del grupo, quien, según la investigación, está relacionado con el conocido jefe criminal balcánico Darko Šarić. El padre y el hijo ya habían sido mencionados anteriormente en casos de grandes envíos de drogas en colaboración con organizaciones criminales de Colombia e Italia.
La operación, denominada «Porodica», comenzó el verano pasado. Entonces, la policía y la fiscalía antidroga empezaron a seguir los movimientos de los miembros de este grupo, considerado parte del llamado cártel balcánico. Esta organización agrupa a clanes de Serbia, Albania y Croacia y, según estimaciones, controla hasta la mitad del flujo total de cocaína que llega a Europa.
Para los grupos balcánicos, el cultivo de marihuana no es un fin en sí mismo, sino una forma rápida de obtener fondos para financiar operaciones de mayor envergadura, incluida la importación de cocaína. La investigación reveló que, además de la mansión en Moixente, los delincuentes alquilaron un almacén en Crevillente (provincia de Alicante), así como varias viviendas en Campello, Bocarrote y San Ginés (Murcia), donde residían miembros de la banda y también cultivaban cannabis.
La investigación se complicó porque la mansión se encontraba en una zona de difícil acceso, rodeada de densa vegetación, lo que dificultaba la vigilancia de lo que ocurría en su interior. A principios de septiembre, llegó a España otro miembro del grupo, un especialista en el cultivo de marihuana, encargado de poner en marcha una nueva tanda de plantas. Tras ello, el juez emitió una orden para registrar los cinco inmuebles vinculados a la organización. En la operación participaron agentes del grupo especial GEO, y como resultado fueron detenidos los diez sospechosos y se incautó un importante alijo de droga.












