
En España, el descubrimiento de un sofisticado sistema de túneles subterráneos entre Ceuta y Marruecos se ha convertido en uno de los acontecimientos más destacados de los últimos años en la lucha contra el narcotráfico. Este hallazgo no solo evidenció nuevas formas de transportar hachís, sino que también sacó a la luz los vínculos entre grupos locales y redes criminales internacionales. Para Ceuta y todo el país, esto implica un refuerzo del control fronterizo y la revisión de las medidas de seguridad.
El arquitecto de los túneles
Según El País, la creación de ambas galerías subterráneas fue dirigida por una persona a quien la policía denomina el ‘narcoarquitecto’. Este ciudadano marroquí, que ya había sido investigado antes por las autoridades, fue detenido en Ceuta a finales de marzo en el marco de una amplia operación. Junto a él fueron arrestadas otras 26 personas, entre ellas un familiar considerado el segundo líder del grupo. La operación permitió identificar una estructura a la que el Ministerio del Interior se refiere como una ‘red de redes’ dedicada al tráfico de hachís.
Durante los registros, la policía localizó la entrada a un túnel en un almacén de la zona industrial de El Tarajal, a escasos metros de la frontera. Para acceder a la puerta oculta fue necesario mover un gran frigorífico, detrás del cual había un paso hacia otra sección del almacén completamente insonorizada. Las huellas de trabajos recientes en el suelo condujeron al hallazgo de una trampilla que ocultaba un pasadizo subterráneo de varios niveles.
Infraestructura compleja
El túnel estaba organizado en tres niveles: el primero, un descenso vertical de 19 metros; el segundo, un almacén temporal para hachís; el tercero, el pasaje principal hacia Marruecos. Según la investigación, por esta ruta podían circular hasta dos toneladas de droga por semana. En su interior se habían instalado rieles, vagonetas, un sistema de poleas y dos potentes estaciones de bombeo para drenar el agua, lo que permitía operar incluso en condiciones hidrológicas complicadas. Todo el equipamiento estaba oculto y el ruido aislado, para no llamar la atención.
En comparación con el túnel anterior, descubierto un año antes, el nuevo resultó ser mucho más complejo y profundo. El túnel viejo comenzaba en un taller abandonado de la misma zona, pero era menos sólido: las paredes se reforzaban con tablas y la altura solo permitía avanzar a gatas. En el túnel nuevo se utilizó mampostería de ladrillo, y tanto el ancho como la altura permitían mover palés de carga en vagonetas.
Adaptación y nuevas rutas
Tras el hallazgo del primer túnel, la organización reorganizó rápidamente su logística y empezó a emplear camiones y ferris para transportar hachís a la península. Según El País, el líder del grupo afirmaba haber sobornado a algunos empleados de seguridad para pasar sin obstáculos por los puertos. Sin embargo, el verano pasado, en Almería, fue interceptado un camión con 15 toneladas de hachís ocultas entre verduras, lo que obligó a los delincuentes a buscar nuevas rutas.
Posteriormente, el grupo comenzó a utilizar lanchas rápidas para transportar cargamentos a la costa de Andalucía e incluso barcos pesqueros para mover partidas a Galicia, donde se estableció una alianza con otra red criminal. En noviembre, la policía interceptó en Málaga una furgoneta con casi media tonelada de hachís, lo que hizo que los delincuentes reconsideraran el retorno al esquema del túnel.
Fase final de la operación
A principios de este año, cuando el túnel aún no había vuelto a funcionar, la policía desplegó un amplio operativo con más de 250 agentes. Se realizaron registros y detenciones en Ceuta, Marbella, Huelva, Cádiz y Pontevedra. Durante los registros se incautaron más de un millón de euros en efectivo, decenas de dispositivos de comunicación y vehículos de alta gama. Parte de los detenidos ya están en prisión preventiva, incluido el propio “narcoarquitecto”.
La investigación reveló que, tras el cierre del túnel, la red criminal no cesó su actividad, sino que solo cambió de rutas y métodos. El análisis de russpain.com indica que estos esquemas son cada vez más sofisticados y combatirlos requiere una actualización constante de las tácticas y recursos técnicos.
En los últimos años, España ha experimentado un aumento en los intentos de contrabando de drogas a través de rutas subterráneas y marítimas. En 2025, en Valencia se desmanteló una importante red de financiación de grupos extremistas mediante granjas africanas, lo que también evidenció estrechos vínculos entre redes criminales de distintos países. Más detalles sobre estas investigaciones pueden consultarse en el reportaje sobre la detección de la pista africana en la financiación de ETA a través de una granja: una investigación sobre redes internacionales de financiación. Estos casos evidencian que la lucha contra el crimen organizado exige esfuerzos no sólo locales, sino también internacionales.












