
En el noroeste de España, en Galicia, entre los municipios de Cee y Corcubión, se encuentra la playa de Estorde (Praia Estorde). Esta pequeña bahía, rodeada de laderas verdes y vegetación local, destaca por su ambiente tranquilo y su infraestructura desarrollada: cuenta con socorristas, duchas, restaurantes y un camping.
Durante el día, Estorde es el lugar ideal para descansar junto al agua en un entorno tranquilo. Sin embargo, la verdadera particularidad de esta playa se revela tras la puesta de sol. En determinadas noches —principalmente de junio a septiembre—, cuando el cielo está sin luna y el mar está en calma, el agua empieza a brillar con un tono azul intenso. Este fenómeno se conoce como «Mar de Ardora» (Mar de Ardora) y está relacionado con la presencia de microalgas Noctiluca scintillans, capaces de producir bioluminiscencia.
Cuando las olas o los pasos en la orilla ponen el agua en movimiento, estos organismos emiten luz, creando la sensación de que hay estrellas esparcidas sobre la superficie del mar. El efecto es tan excepcional que no puede capturarse completamente en fotografías: la atmósfera, el silencio, el aroma a mar y la arena reluciente hacen que este espectáculo sea verdaderamente único.
La playa de Estorde no es un destino turístico masivo, y la bioluminiscencia solo puede observarse en algunas noches determinadas, cuando se reúnen las condiciones meteorológicas adecuadas. Para apreciar mejor el fenómeno, se recomienda evitar la luz artificial: apaga linternas y pantallas de dispositivos móviles para no interferir con el resplandor natural del agua.
A pocos minutos en coche se encuentra otra zona de playa — Gures, donde también se puede observar este fenómeno; sin embargo, el acceso es más complicado debido a la falta de iluminación y el camino de tierra.
Durante el día, Estorde y sus alrededores también merecen atención. Desde aquí es fácil llegar al cabo Fisterra, considerado el simbólico «fin del mundo» y famoso por sus vistas panorámicas. Los amantes de la naturaleza pueden subir al Monte Pindo, conocido como el «Olimpo celta», o visitar las Islas Lobeiras, visibles desde la costa. La región cuenta con rutas escénicas para hacer senderismo entre acantilados y bosques, además de antiguos faros y playas casi vírgenes.
La playa de Estorde no es solo un lugar de descanso, sino también la oportunidad de presenciar un raro fenómeno natural. Aquí no hay los habituales entretenimientos turísticos, horarios ni excursiones — solo la naturaleza, que cada noche puede ofrecer su propia sorpresa.
Para quienes piensan en mudarse o buscar una segunda residencia, Costa da Morte ofrece una combinación de infraestructura desarrollada y naturaleza única. En el municipio de Cee es posible encontrar viviendas para todos los gustos, y la cercanía con la playa de Estorde permite observar regularmente el mar luminoso justo desde casa.
Un viaje a Estorde es la oportunidad de ver cómo el mar y el cielo se funden en uno solo y las estrellas se reflejan no solo en lo alto, sino también en la superficie del agua.












