
Una gran operación contra el narcotráfico en España ha permitido desmantelar una de las redes criminales más influyentes de los últimos años. Para los españoles, este hecho representa no solo un mayor control sobre las rutas de la droga, sino también nuevos retos para la seguridad nacional. Por primera vez se revelan detalles de los esquemas que permitieron a la mafia permanecer años fuera del radar de las fuerzas del orden.
Esquemas y rutas
En el centro de la investigación se encontraba una discreta tienda en La Línea de la Concepción, dedicada a la venta de ropa marina y equipos para yates. Tras la fachada de un negocio legal, se ocultaba un auténtico centro logístico y de lavado de dinero. Desde allí se coordinaba la llegada de cocaína desde Sudamérica a Europa y también la distribución de beneficios a distintos países.
La red utilizaba lanchas rápidas de última generación, barcos nodriza y canales de comunicación encriptados. Para transportar la droga no solo recurrían a embarcaciones veloces, sino también a navíos semisumergibles capaces de cruzar el Atlántico sin ser detectados. Las rutas pasaban por Canarias, Marruecos e incluso Dubái, lo que permitía esquivar encuentros directos con patrullas.
Tecnología e influencia
Los delincuentes disponían no solo de decenas de embarcaciones y vehículos, sino también de equipos avanzados para operaciones nocturnas. Se empleaban drones, teléfonos cifrados y sistemas de vigilancia, lo que dificultaba especialmente la labor policial. En los registros se confiscaron decenas de millones de euros, cientos de dispositivos móviles y todo un arsenal de tecnología.
Especial atención despertó el caso en el que la mafia pagó 12 millones de euros a la familia de un miembro de la tripulación fallecido para garantizar su silencio. Este nivel de recursos financieros pone de relieve la magnitud y el peligro de la organización. Las autoridades señalan que pagos de este tipo son una rareza incluso entre grupos criminales internacionales.
Detenciones y magnitud
Como resultado de la operación, se detuvo a 105 personas, entre ellas a coordinadores clave del transporte marítimo y la logística. Sin embargo, el principal líder de la red logró escapar y su paradero sigue siendo desconocido. Se sabe que se desplaza entre Dubái y Marruecos, utilizando estas regiones como bases para sus actividades.
La geografía de las detenciones abarcó no solo Andalucía y las Islas Canarias, sino también Galicia, Cataluña y Portugal. Durante los registros se hallaron decenas de propiedades inmobiliarias, más de 70 vehículos, 30 embarcaciones y grandes sumas en efectivo y activos bancarios. La operación se considera una de las más grandes en la historia de la lucha contra el narcotráfico en España.
Cooperación internacional
La investigación se llevó a cabo con la colaboración de la policía española, la fiscalía antidroga y organismos internacionales, desde la DEA de Estados Unidos hasta Europol y los servicios de inteligencia de Marruecos. En la operación participaron centros de análisis y unidades marítimas, lo que permitió bloquear las principales rutas de suministro y descubrir nuevos esquemas de blanqueo de capitales.
Un papel clave tuvo la colaboración con las autoridades de Portugal, Francia, Colombia y Cabo Verde. Gracias a esta cooperación, no solo se logró detener a los integrantes de la red, sino también incautar cargamentos récord de cocaína, incluidos 6,6 toneladas transportadas en un semisumergible cerca de las costas de Portugal. Como almacén flotante de combustible y provisiones, la organización utilizaba un barco abandonado en Lanzarote, adaptado para este fin.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, España se ha convertido en escenario de importantes operaciones contra cárteles internacionales de narcotráfico. En 2024, en Galicia, fue desarticulado un grupo que utilizaba barcos pesqueros para transportar drogas desde América Latina. En Andalucía, en 2025, desmantelaron una red que controlaba los envíos de hachís a través de Marruecos. Cada una de estas operaciones revela esquemas cada vez más complejos y conexiones internacionales.
Expertos señalan que las organizaciones criminales actuales adoptan de forma activa nuevas tecnologías y utilizan negocios legales como fachada. Esto obliga a las fuerzas de seguridad a actualizar continuamente sus métodos de trabajo y reforzar la cooperación internacional. España sigue siendo uno de los principales puntos en la ruta del narcotráfico hacia Europa, y combatir estas redes exige cada vez más recursos y se vuelve una tarea más compleja y costosa.












