
En la ciudad española de Molina de Segura, situada en la comunidad autónoma de Murcia, agentes de la Policía Nacional detuvieron a una mujer de 38 años sospechosa de pertenecer a una de las organizaciones criminales más peligrosas de Sudamérica: la banda venezolana Tren de Aragua. La detención tuvo lugar el 7 de noviembre, cuando la sospechosa salía del piso en el que se ocultaba de las autoridades.
La mujer estaba reclamada internacionalmente por Chile, donde se le atribuye participación en grandes tramas de blanqueo de capitales de origen ilícito. Según la investigación, ella era la responsable de las operaciones financieras del grupo, utilizando empresas ficticias y cuentas bancarias para legalizar fondos obtenidos mediante fraudes y extorsiones. En poco tiempo, estas operaciones habrían movido más de 119 millones de euros.
El Tren de Aragua, surgido en Venezuela hace aproximadamente veinte años, ha expandido su influencia en los últimos años a varios países de América Latina. En Chile, donde la organización es considerada una de las mayores amenazas para la seguridad nacional, se le atribuyen delitos especialmente violentos, como asesinatos y secuestros. Por ejemplo, en la ciudad de Arica se han documentado casos en los que las víctimas eran enterradas vivas.
En España, en los últimos dieciocho meses, ya han sido detenidos 16 presuntos integrantes de esta banda. Una semana antes, en otra operación, fueron arrestadas 13 personas que, según la investigación, intentaban crear nuevas estructuras criminales en Barcelona y Madrid. Las autoridades temen que el Tren de Aragua utilice España como base para expandir sus actividades en Europa.
Investigación internacional y lucha contra el crimen transnacional
La captura de la fugitiva fue posible gracias a la estrecha colaboración entre las fuerzas de seguridad de España y Chile. Tras un gran operativo en Chile, donde se detuvieron 52 miembros de la banda, la sospechosa logró huir y llegar a España. Desde julio de este año, la policía estaba vigilándola para localizarla y frenar nuevas actividades delictivas.
Tren de Aragua no solo se dedica al lavado de dinero, sino también a una amplia gama de delitos graves: trata de personas, narcotráfico, tráfico ilegal de armas, secuestros y asesinatos por encargo. La organización actúa de forma encubierta, utilizando complejos esquemas y hombres de paja para ocultar sus operaciones. Ocho países sudamericanos ya han sufrido su influencia, y ahora España se suma a la lista de estados donde la banda busca establecerse.
La detención en Murcia representa un paso significativo en la lucha contra el crimen organizado internacional. Las autoridades siguen investigando para identificar posibles vínculos de la detenida con otros miembros de la organización y evitar que el Tren de Aragua siga expandiéndose en Europa.












