
Dos residentes de Barcelona se encuentran en el centro de un sonado caso penal tras ser detenidos por la policía bajo sospecha de organizar una amplia trama de estafas telefónicas. Según la investigación, los delincuentes utilizaron cientos de líneas móviles falsas para enviar una gran cantidad de mensajes SMS dirigidos a destinatarios aleatorios. Como resultado de sus acciones, decenas e incluso cientos de personas resultaron afectadas, y los daños para la compañía de telecomunicaciones superaron los 15.000 euros.
La investigación comenzó después de que uno de los operadores de telefonía móvil detectara una actividad sospechosa: en poco tiempo se habían dado de alta más de cuatrocientas nuevas líneas, utilizando documentos falsificados para el registro. La policía determinó rápidamente que detrás de esto estaban dos residentes de la provincia de Barcelona, quienes habían convertido su piso en un verdadero centro de envío masivo de mensajes fraudulentos.
El esquema de la estafa
Los estafadores actuaban según un método bien ensayado: utilizando documentos falsos, abrían nuevos números de teléfono desde los que lanzaban envíos masivos de SMS. Estos mensajes contenían enlaces o instrucciones mediante los cuales las víctimas, sin saberlo, facilitaban sus datos personales o el acceso a sus cuentas bancarias. Este tipo de estafa se conoce como smishing, una variante del phishing, pero a través de SMS.
En total, se enviaron más de 790.000 mensajes, lo que permitió a los estafadores acceder a los fondos de ciudadanos confiados. El dinero obtenido era transferido de inmediato a criptomonedas o utilizado para comprar dispositivos electrónicos y otros artículos, que luego vendían a través de plataformas en línea.
Operativo policial
Una vez identificados los sospechosos, la policía realizó un registro en su domicilio. Durante la operación se incautaron 75 teléfonos móviles, 17 videoconsolas, equipos profesionales para el cabello, así como una importante suma de dinero en efectivo y documentos falsificados. Además, los agentes encontraron más de 10.000 euros en tarjetas de criptomonedas y otros 1.150 euros en efectivo.
Ambos detenidos, un hombre y una mujer, fueron trasladados a comisaría y poco después comparecieron ante el juez acusados de estafa y falsificación de documentos. La investigación sigue abierta, ya que la policía no descarta que los arrestados tuvieran cómplices o estén relacionados con otros delitos similares.
Dimensión de los daños
El perjuicio económico causado por los estafadores ha sido considerable tanto para las víctimas como para la operadora de telefonía móvil, que sufrió pérdidas debido a los costes de envío y mantenimiento de líneas fraudulentas. Según estimaciones preliminares, solo en servicios de telecomunicaciones se gastaron más de 15.700 euros. Sin embargo, el daño real podría ser mayor si se consideran las pérdidas de los ciudadanos cuyos datos fueron robados.
La policía insta a los residentes de Barcelona y otras regiones a estar especialmente atentos ante mensajes sospechosos, evitar hacer clic en enlaces dudosos y no proporcionar datos personales a desconocidos. En caso de recibir un SMS sospechoso, se recomienda contactar de inmediato a las autoridades.
Tecnología y criptomoneda
La atención de los investigadores se centró especialmente en el método de blanqueo de los fondos robados. Los estafadores utilizaron activamente criptomonedas, adquiriendo cupones y transfiriendo el dinero a activos digitales, lo que dificultaba el rastreo de los movimientos financieros. Además, compraban productos electrónicos y otros bienes valiosos, que luego vendían en el mercado secundario para convertir el dinero virtual en efectivo.
Durante el registro se encontraron no solo dispositivos móviles, sino también una cantidad considerable de documentos falsificados, lo que evidencia una actividad delictiva bien organizada. La investigación sigue analizando el material incautado para identificar todos los episodios de fraude y posibles víctimas.
Por si no lo sabía, la Policía Nacional de España (Policía Nacional) es una de las principales fuerzas de seguridad del país, responsable de la lucha contra la delincuencia, incluidos los ciberdelitos y el fraude. En los últimos años, la institución ha puesto especial énfasis en la investigación de delitos relacionados con las nuevas tecnologías y las monedas digitales. Gracias al trabajo coordinado de las unidades de ciberdelincuencia, se logran detectar y desmantelar regularmente complejas tramas dirigidas a engañar a ciudadanos y empresas.











