
Siete hombres fueron detenidos en San Adrià de Besòs, en la provincia de Barcelona, tras una gran operación policial. Se les acusa de pertenecer a una organización criminal que, mediante el intercambio de tarjetas SIM, robaba importantes sumas de dinero de cuentas bancarias de residentes en varias regiones de España. Entre las víctimas se encuentran habitantes de Galicia —de las ciudades de A Coruña, Ferrol y Marín— así como de Madrid, Valladolid, Zaragoza, Jerez de la Frontera, Arrecife, Melilla y otras localidades.
La investigación comenzó después de que un vecino de A Coruña descubriera que habían desaparecido 9.500 euros de su cuenta. Pronto se supo que se habían aplicado esquemas similares en otras ciudades. Los delincuentes seguían un método perfeccionado: tras conseguir los datos personales de las víctimas, convencían a los operadores de telefonía para transferir el número a una nueva tarjeta SIM que ellos mismos controlaban.
A partir de ahí, los estafadores tomaban el control total del número de teléfono de la víctima. Esto les permitía interceptar los SMS con los códigos de verificación que envían bancos y otros servicios para acceder a cuentas personales y autorizar operaciones. Así, los criminales solicitaban nuevas tarjetas de crédito a nombre de la víctima, realizaban transferencias y retiraban efectivo en cajeros automáticos sin levantar sospechas en los sistemas bancarios.
Así operaba la banda criminal
Para llevar a cabo el esquema, los integrantes del grupo empleaban técnicas de ingeniería social. Recopilaban cuidadosamente datos personales de sus futuras víctimas, desde información del pasaporte hasta respuestas a preguntas de seguridad. Con estos datos en mano, contactaban a las operadoras móviles haciéndose pasar por los titulares de los números y lograban la reemisión de las tarjetas SIM. Así conseguían acceso a aplicaciones bancarias, correo electrónico y redes sociales.
Durante la investigación se identificaron al menos 16 casos vinculados a esta banda. En cada uno, las pérdidas ascendieron a miles de euros. Las víctimas confesaban que no percibían el robo de inmediato, ya que los estafadores actuaban de manera rápida y discreta, sin dejar rastros hasta que el dinero ya había sido retirado.
Distribución geográfica y consecuencias de los delitos
La actividad del grupo alcanzó 12 ciudades en todo el país. Además de Galicia y Cataluña, se registraron ataques en Castilla y León, Madrid, Andalucía, Extremadura, Aragón, Canarias y Melilla. En cada región empleaban métodos similares, lo que permitió a la policía unificar los casos en una sola investigación.
Como resultado de la operación, los siete sospechosos fueron detenidos en Cataluña. Están acusados de fraude, acceso ilegal a cuentas bancarias y robo de datos personales. Las autoridades ahora investigan si tenían cómplices en otras regiones y cuántos casos más quedan por descubrir.
Expertos señalan que este tipo de estafas son cada vez más comunes en España. Se recomienda a los ciudadanos vigilar atentamente sus movimientos bancarios y reaccionar de inmediato ante cualquier actividad sospechosa relacionada con la telefonía móvil o el acceso a sus cuentas.












