
En la Cámara Baja del Parlamento español entran en vigor normas actualizadas que regulan la labor de los periodistas. Según las nuevas disposiciones, los representantes de los medios no podrán realizar grabaciones de audio ni de vídeo en espacios donde ello pueda afectar la vida privada o vulnerar el secreto de las comunicaciones. La prohibición se extiende a todas las cafeterías, restaurantes, despachos, aparcamientos, sótanos y áreas administrativas, así como a las zonas con sistemas de seguridad instalados, en particular en las entradas a los edificios parlamentarios. El acceso a estos lugares solo será posible con un permiso especial.
La reforma, apoyada por las bancadas del PSOE y Sumar, tiene como objetivo prevenir incidentes provocados por activistas radicales que interrumpían ruedas de prensa y ejercían presión sobre diputados y trabajadores de los medios. En julio de 2025, el Congreso aprobó cambios en el reglamento que prevén sanciones por este tipo de acciones. Las nuevas reglas especifican cómo se aplicarán estas medidas.
Representantes del opositor Partido Popular (PP) manifestaron su descontento con las nuevas normas, argumentando que restringen derechos fundamentales y dificultan hacer preguntas incómodas al Gobierno. A partir de ahora, las entrevistas y declaraciones solo podrán obtenerse con el consentimiento del interlocutor, y los periodistas deberán respetar una negativa sin intentar insistir.
El uso de dispositivos móviles y cámaras para grabaciones encubiertas también está prohibido. No se permite dirigirse a los participantes de los eventos con equipos encendidos sin su consentimiento previo. La única excepción son las zonas de acceso público, donde tradicionalmente trabaja la prensa.
La reforma entró en vigor el 22 de julio. Establece tres niveles de infracciones: leves, graves y muy graves. Dependiendo de la gravedad, las sanciones incluyen advertencias, suspensión temporal de la acreditación o su revocación definitiva. Todos los medios acreditados deben firmar un documento donde reconozcan y se comprometan a cumplir las nuevas normas.
Las quejas por violaciones serán enviadas a la Secretaría General del Congreso, donde se iniciará una investigación. La decisión final será tomada por la dirección de la cámara, basándose en las conclusiones del consejo consultivo.
Para supervisar el cumplimiento del reglamento se ha creado un órgano especial, integrado por representantes del servicio de prensa del Parlamento, de grupos políticos, de la dirección y de asociaciones de periodistas.
Quienes deseen cubrir el trabajo del Congreso deben obtener autorización del departamento de prensa y, además, demostrar la independencia editorial, la transparencia financiera, una estructura clara y una plantilla mínima de diez empleados.












