
En Madrid se han intensificado las disputas en torno al futuro de la tauromaquia: el Parlamento de España rechazó debatir una propuesta para eliminar su estatus legal especial. A pesar de que más de 700.000 ciudadanos firmaron la iniciativa, esta ni siquiera superó la primera fase de discusión en el Congreso de los Diputados.
El resultado de la votación fue bastante revelador. La iniciativa fue respaldada por representantes de partidos de izquierda y formaciones regionalistas, como Sumar, Podemos, Junts, ERC, EH Bildu, PNV, BNG y Compromís. Sin embargo, los conservadores del PP, así como Vox y UPN, votaron en contra. La posición de los socialistas fue decisiva: 118 diputados del PSOE, además de un parlamentario independiente, optaron por abstenerse. Como consecuencia, el proyecto no alcanzó los votos necesarios y fue rechazado.
No faltaron desacuerdos dentro del propio Gobierno. Los miembros de la coalición de Sumar, incluida la vicepresidenta y ministra de Cultura, expresaron abiertamente su malestar por las acciones de sus colegas socialistas. En su opinión, el país perdió la oportunidad de replantearse su actitud hacia una tradición que muchos ya no consideran parte del patrimonio cultural. Recordaron que detrás de la iniciativa hay cientos de miles de españoles que se oponen al maltrato animal.
En la sociedad han resurgido los debates sobre el lugar de la corrida de toros en la España contemporánea. Algunos la consideran una parte inseparable de la identidad nacional, mientras que otros exigen poner fin a una práctica que califican de vestigio del pasado. Tras el fracaso de la iniciativa, los partidarios del cambio no ocultan su decepción, mientras que los defensores de las reformas, por el contrario, hablan de una victoria de las tradiciones. Sin embargo, todo indica que la cuestión seguirá siendo relevante durante mucho tiempo.











