
En Cataluña vuelven a cobrar fuerza las conversaciones sobre dinero y poder. Las negociaciones entre el gobierno autonómico y las autoridades centrales de España se intensifican: están en juego no solo miles de millones de euros, sino también el control de los principales flujos financieros. El foco está puesto en la posibilidad de que la Generalitat obtenga hasta 4.000 millones de euros adicionales a los ingresos actuales, así como ampliar su participación en la recaudación del IVA hasta el 56,5%. No se trata simplemente de una disputa presupuestaria más, sino del intento de Cataluña de reforzar su autonomía y ganar mayor capacidad para gestionar sus propios recursos.
La reunión entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se ha convertido en un símbolo de una nueva etapa en las relaciones entre Barcelona y Madrid. En el último año y medio, ambas partes han enfrentado numerosas dificultades, pero ahora parecen dispuestas a alcanzar un compromiso. Si los acuerdos se cumplen, Cataluña podría recibir 4.700 millones de euros para 2027, lo que supone un 13% más que en la actualidad. Sin embargo, esto es solo el primer paso: también se debate una segunda fase de la reforma, que podría aportar otros 4.000 millones de euros al territorio mediante la redistribución de fondos bajo competencias propias.
El enigma financiero
Por el momento, las fechas exactas de la implementación del nuevo mecanismo de financiación siguen siendo un misterio. Ni el equipo de Salvador Illa ni los representantes de los republicanos se apresuran a revelar detalles. Solo se sabe que está en juego la financiación de áreas como la policía de los Mossos d’Esquadra, el sistema penitenciario y el poder judicial, todas ellas competencias tradicionales de la Generalitat. En 2023, las transferencias directas desde Madrid a Cataluña ascendieron a unos 3.700 millones de euros, pero ahora las autoridades regionales quieren recibir estos fondos directamente, sin pasar por complejos trámites burocráticos.
La ministra de Hacienda de España, María Jesús Montero, ha recalcado en varias ocasiones que el nuevo sistema de distribución de fondos debe tener en cuenta las particularidades de cada autonomía. Los cálculos incluirán no solo el número de habitantes, sino también la edad de la población y la dispersión territorial, factores que inciden directamente en el coste de los servicios públicos. Sin embargo, Cataluña insiste en una mayor autonomía—en particular, en aumentar su participación en los ingresos del IVA del 50% al 56,5%. Esto permitiría a la región depender menos del Estado central y prescindir en parte de las transferencias directas.
Apuesta por la autonomía
ERC asegura que la cifra podría llegar incluso a los 4.500 millones de euros si se logra pactar la cesión de otro 20% de los ingresos por IVA. Esta medida traería una mayor libertad financiera, pero también ciertos riesgos: en caso de recesión, los ingresos podrían reducirse drásticamente. No obstante, para Cataluña es una oportunidad de reforzar su autonomía y gestionar una parte significativa del presupuesto de manera independiente.
Sin embargo, aún quedan numerosos obstáculos para lograr la plena independencia financiera. Es necesario crear un consorcio de inversión específico y preparar toda la infraestructura para que la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) pueda recaudar el impuesto sobre la renta de manera autónoma. Actualmente, el organismo regional no dispone ni del personal suficiente ni de la tecnología necesaria para gestionar estos volúmenes, pues se trata de 30.000 millones de euros en ingresos fiscales.
Control sobre los impuestos
El acuerdo alcanzado esta semana abre nuevas oportunidades para Cataluña: ahora la región podrá controlar el 56,5% de la recaudación del impuesto sobre la renta y el IVA, incluyendo a las pequeñas empresas. Se trata de un avance significativo respecto a la postura del anterior gobierno de Pere Aragonès, que insistía en el control total de todos los impuestos para, posteriormente, transferir parte de los fondos a Madrid. En aquel momento, la idea se acercaba a las propuestas del partido Convergència de hace una década.
Para el actual gobierno catalán, la cuestión de la financiación es tanto económica como política. Los largos meses sin un presupuesto aprobado complicaron notablemente el trabajo de la administración de Illa. Ahora que las negociaciones con Madrid han avanzado, existe la posibilidad de llegar a un acuerdo también sobre el presupuesto de este año. Mientras tanto, la región debe operar bajo las condiciones prorrogadas del año 2023.
Matices políticos
Tras la reunión en Moncloa, Oriol Junqueras rebajó el optimismo excesivo al recordar que aún no se ha resuelto la cuestión de transferir a Cataluña las competencias para la recaudación del impuesto sobre la renta. Para ERC, este es un punto fundamental: el partido no está dispuesto a negociar los presupuestos mientras no haya avances en este sentido. Las negociaciones continúan y su resultado definirá en gran medida hasta dónde podrá avanzar Cataluña hacia la autonomía financiera.












