
A principios de 2025, el gobierno español dio un paso inesperado al publicar un extenso informe dedicado al papel de los migrantes en la vida del país. El documento pone el foco no solo en los indicadores económicos, sino también en aspectos sociales y en la preocupante dinámica del aumento de la islamofobia, especialmente en internet.
El informe destaca que en los últimos años han llegado a España unos dos millones de nuevos residentes, y que este flujo no solo no ha provocado una crisis, sino que se ha acompañado de una notable reducción del desempleo y un crecimiento económico sostenido. Las autoridades subrayan que esta experiencia distingue a España de muchos otros países europeos, donde la migración suele ser motivo de agudos debates políticos.
Se presta especial atención a desmontar mitos comunes relacionados con los migrantes musulmanes. Contrariamente a la opinión extendida, la mayoría de los recién llegados no depende de ayudas sociales, sino que trabaja activamente. Su tasa de empleo es incluso superior a la de los españoles nativos: 69,3% frente al 56,4%. En algunos sectores, como el trabajo doméstico, los migrantes constituyen la inmensa mayoría de los empleados. En la construcción y la agricultura, su presencia también es significativa.
El informe presenta también otros datos: los extranjeros aportan el 10% de las contribuciones al sistema de seguridad social, mientras que los gastos destinados a ellos representan solo el 1% del total. Según los cálculos, un migrante promedio aporta al presupuesto 1.600 euros más de lo que recibe anualmente. Además, no se confirma el mito de que los recién llegados reciben ayudas estatales de inmediato: para ello, se requiere un estatus legal y cumplir una serie de condiciones.
El informe señala que en 2025 llegaron a España decenas de miles de ciudadanos de Colombia, Marruecos, Venezuela y Perú. Sin embargo, los musulmanes representan solo una pequeña parte del total de migrantes: únicamente el 2% de todos los habitantes del país nacieron en Marruecos, y la mayoría de los extranjeros proceden de América Latina u otros países europeos.
Las autoridades también llaman la atención sobre el aumento de la xenofobia y la islamofobia en las redes sociales. En los primeros ocho meses del año se registraron más de 600.000 mensajes con indicios de discriminación, aunque solo una pequeña parte de ellos fue eliminada por las plataformas. El problema se intensificó especialmente en verano, cuando en Murcia se produjo un repunte de actitudes racistas.
El documento desmiente otros estereotipos: la tasa de criminalidad en España sigue siendo una de las más bajas de Europa y entre los migrantes musulmanes no se observa tendencia a la radicalización ni intentos de imponer sus creencias religiosas. Incluso entre los hijos y nietos de migrantes, la religiosidad disminuye gradualmente y su asistencia a templos es inferior a la de los católicos.
El informe destaca que la discriminación por motivos de fe y origen sigue siendo un problema grave: casi un tercio de los migrantes musulmanes la han experimentado en los últimos cinco años, y al buscar vivienda, casi tres cuartas partes de los encuestados se han enfrentado a prejuicios.
En general, las autoridades españolas apuestan por una imagen positiva de la migración, resaltando su contribución a la economía y la sociedad, así como la necesidad de combatir los prejuicios y las ideas erróneas, que cada vez se propagan más en internet y en los debates políticos.











