
En su mensaje de Año Nuevo, el lehendakari de Euskadi, Imanol Pradales, puso el foco en la migración y la integración. En los últimos 25 años, el número de migrantes en la región se ha multiplicado por diez, pasando de 30.000 a más de 300.000 personas. Pradales se dirigió a los nuevos residentes subrayando: «Ya han dado el primer paso, ahora es momento de dar el segundo». Les pidió no solo vivir en Euskadi, sino formar parte activa de ella, compartiendo no solo derechos, sino también deberes.
Según Pradales, solo con el esfuerzo conjunto es posible construir una sociedad cohesionada. Destacó que Euskadi pertenece a todos quienes respetan y refuerzan sus fundamentos, sin importar el país de origen. Sin embargo, señaló que esto requiere una participación activa de cada persona, no solo de los autóctonos.
Un hogar común
En su intervención, Pradales prestó especial atención a los líderes de las comunidades migrantes. Los animó a asumir la responsabilidad de la integración y a convertirse en ejemplo para los demás. Según sus palabras, se trata de crear un espacio compartido donde los derechos y obligaciones sean asumidos por todos quienes consideran Euskadi su hogar.
Pradales subrayó que su postura se basa en valores humanistas. Recordó que la libertad de uno empieza con el respeto a la libertad ajena, y que la responsabilidad va más allá de uno mismo; es ante la sociedad también. «Nos une no solo el territorio, sino también los valores compartidos», afirmó. Invitó a los migrantes a adoptar una identidad fundamentada en el respeto, la igualdad y la convivencia, así como en la cultura y el bien común de la región.
Desafíos para la autonomía
En su discurso, Pradales abordó también las relaciones con el gobierno central. Recordó los acuerdos alcanzados con Madrid en noviembre de 2023, cuando el Partido Nacionalista Vasco (PNV) obtuvo garantías sobre la ampliación de la autonomía a cambio de su apoyo a la reelección de Pedro Sánchez. Según Pradales, el cumplimiento de estos compromisos se está retrasando y la paciencia en la región se está agotando.
Manifestó su descontento por el nuevo aplazamiento del traspaso de competencias al Gobierno Vasco. Pradales subrayó que no se trata solo de la cantidad de competencias, sino del derecho de la región a gestionar sus propios asuntos. Llamó a Madrid a no demorar el proceso y a cumplir los compromisos asumidos.
Idioma e identidad
Otro tema central de su intervención fue el futuro del euskera. Pradales recordó las recientes sentencias judiciales que limitan los requisitos de conocimiento del euskera para acceder a empleos públicos. Señaló que, pese a estos obstáculos, los habitantes de la región seguirán apoyando y promoviendo su lengua, que, según él, «está profundamente arraigada en el corazón de los vascos».
Pradales prometió que las autoridades intensificarán los esfuerzos para seguir normalizando y popularizando el euskera. Se mostró convencido de que ninguna decisión externa podrá frenar este proceso.
Mirando hacia el futuro
Al finalizar su discurso, Pradales expresó su esperanza de que 2026 sea un año decisivo para el País Vasco. Subrayó que la región necesita disponer de todas las herramientas para su propio desarrollo y gestión, de modo que nadie tome decisiones en lugar de los vascos. Según sus palabras, solo así se puede garantizar la prosperidad y el bienestar de su hogar común, Euskadi.












