
En España, una inesperada decisión del Ministerio de Transportes ha generado un intenso debate entre expertos y la sociedad. En julio de 2025, el ministerio disolvió su estructura operativa responsable de emergencias y seguridad en el transporte. En su lugar, se creó un nuevo ente: el Observatorio, con capacidades mucho más limitadas para una respuesta rápida. Este cambio afecta a millones de ciudadanos, ya que involucra la seguridad de los ferrocarriles, aeropuertos y puertos.
La anterior estructura, creada en 2012, supervisaba diariamente incidentes y coordinaba acciones entre las principales empresas de transporte del país. Ahora, según los expertos, el nuevo sistema no puede responder con rapidez ante amenazas ni prevenir accidentes en infraestructuras críticas.
El papel de la anterior estructura
Desde su fundación en 2012, la disuelta Unidad de Emergencias, Seguridad y Gestión de Crisis (Unidad de Emergencias, Seguridad y Gestión de Crisis) no solo analizaba los incidentes, sino que también elaboraba protocolos para prevenir accidentes. Tenía acceso directo a información sobre fallos y retrasos en ferrocarriles, aeropuertos y puertos marítimos, y podía informar de inmediato a la dirección del ministerio sobre riesgos potenciales.
La unidad estaba dirigida por un especialista con experiencia policial y tenía el estatus de subdirección, subordinada directamente a la secretaría de transporte. Sus funciones incluían no solo la coordinación con empresas como Adif y Renfe, sino también la colaboración con organismos nacionales de seguridad. Esto permitía detectar tendencias peligrosas, elaborar mapas de riesgos y celebrar reuniones periódicas con los responsables de la seguridad en el transporte.
Cambios tras la reforma
En julio de 2025, según un nuevo decreto, la unidad fue disuelta. Sus funciones fueron transferidas formalmente a la Observatorio para la Coordinación y Prevención de Crisis, aunque este organismo no cuenta con las mismas competencias ni recursos. Ya en marzo de 2024, comenzó una reducción gradual de funciones: los empleados perdieron el derecho a la coordinación directa con las empresas de transporte y el director fue destituido.
Actualmente, la Observatorio desempeña más bien un papel consultivo y no cuenta con suficiente personal ni recursos para una intervención operativa. Tras el reciente incidente ferroviario en Adamuz (Adamuz, Córdoba), no se ha publicado ningún informe sobre las acciones del nuevo organismo, lo que ha incrementado las dudas acerca de la eficacia del sistema.
Preguntas para el ministerio
Los documentos en poder de las autoridades de investigación confirman: la anterior estructura desempeñaba un papel clave en la seguridad del transporte. No solo analizaba incidentes, sino que también participaba en comités nacionales e internacionales de seguridad, y durante la pandemia elaboraba informes diarios sobre el estado de la infraestructura.
Actualmente, según los especialistas, el ministerio no ofrece respuestas claras sobre quién y cómo se encarga de prevenir accidentes y coordinar situaciones de crisis. Dentro del organismo y entre las empresas de transporte crece la preocupación: la pérdida de control operativo podría aumentar el número de incidentes y reducir la confianza en el sistema.
Consecuencias para la infraestructura
La estructura anteriormente eliminada estaba integrada en los planes estratégicos de respuesta ante emergencias, recibía información detallada sobre fallos y coordinaba acciones con los cuerpos de seguridad. Ahora, según los expertos, el sistema se ha vuelto menos transparente y predecible.
La cuestión de si el nuevo Observatorio podrá garantizar el nivel de seguridad previo sigue sin respuesta. Tanto en la comunidad profesional como entre los usuarios del transporte, aumenta la inquietud: la falta de reacción inmediata puede traducirse en consecuencias graves para todo el país.











