
En Aragón se avecina un drama político: según los últimos datos de la encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Partido Popular (PP) liderado por Jorge Azcón vuelve a situarse como favorito. Sin embargo, una victoria contundente no les garantiza el control absoluto de la región. Vox, en pleno auge, se convierte en un actor clave, ya que sin su apoyo es imposible formar una mayoría en el parlamento.
El PP puede contar con un 35,3% de los votos, lo que equivaldría a entre 25 y 29 escaños en el parlamento regional. Este resultado casi calca el obtenido hace dos años. Los socialistas (PSOE), con Pilar Alegría al frente, se perfilan en segundo lugar con el 26,7% de apoyos y entre 17 y 23 diputados. Su posición es frágil: podrían mantener los 23 escaños actuales o perder hasta seis representantes.
Vox, liderada por Alejandro Nolasco, consolida su tercera posición. El partido podría lograr entre tres y seis escaños, convirtiéndose en el socio imprescindible para cualquier gobierno potencial. El resto de fuerzas políticas — IU-Movimiento Sumar, Aragón Existe, Podemos-Alianza Verde — solo aspiran a entre 1 y 3 escaños cada una. Para alcanzar la mayoría absoluta en la cámara se requieren 34 diputados, y ningún partido se acerca a ese umbral en solitario.
Un punto muerto político
Las elecciones en Aragón se celebrarán el 8 de febrero, una cita histórica al convocarse por primera vez de manera anticipada en la región. La causa fue el fracaso en las negociaciones entre PP y Vox sobre los presupuestos autonómicos. Tras la negativa del partido ultraderechista a respaldar el proyecto, Azcón se vio obligado a disolver el parlamento y convocar nuevos comicios.
La situación se complica porque la última vez, en 2023, PP y Vox ya formaron una coalición que les permitió gobernar la región. Sin embargo, esa alianza fue breve: en 2025 Vox abandonó el Ejecutivo, dejando a Azcón sin mayoría. Ahora, tras un segundo rechazo a cooperar, el panorama político regional es aún más incierto.
En la lista de candidatos a la presidencia aparecen nombres conocidos: Jorge Azcón (PP), Pilar Alegría (PSOE), Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Pueyo (Chunta Aragonesista), Raúl Burillo (Aragón Existe), María Goicoechea (Podemos-Alianza Verde), Marta Abengochea (IU-Movimiento Sumar) y Francisco Nasarre (Partido Aragonés). Todos aspiran a cambiar el equilibrio de poder, pero la realidad es que serán imprescindibles negociaciones complejas y concesiones para formar gobierno.
Los problemas de la región
El barómetro del CIS no se limitó a hacer proyecciones electorales. También preguntó a los ciudadanos cuáles son, en su opinión, los principales problemas de la región. La vivienda lidera la preocupación: el 22,1% la cita como el mayor dolor de cabeza. Le siguen la sanidad (13,8%), la despoblación (9,1%) y la inmigración (6,1%).
Aun así, la mayoría de los aragoneses (57,4%) valoran positivamente la situación en la región. Solo el 5,5% la considera «muy buena» y un 22,3%, «mala». Otro 4,4% se muestra abiertamente pesimista. Curiosamente, el 36,9% no percibe cambios desde las anteriores elecciones, el 30,3% cree que la situación ha mejorado y el 31,1% opina que ha empeorado.
La valoración de la gestión del gobierno de Azcón también es dispar. El 39,5% de los encuestados la considera buena o muy buena, el 22,5% la califica de mala o muy mala y el 36,7% la define como “regular”. Esto refleja el sentir general: la región oscila entre la estabilidad y la desilusión.
Tendencias electorales
El interés por las próximas elecciones es bajo: el 39% de los habitantes reconoce que el proceso les interesa poco. El 35% muestra un interés “suficiente”, el 13,2% un alto interés y el 10,8% es completamente indiferente ante el proceso electoral. Esta apatía podría jugar una mala pasada a los favoritos de la contienda.
Resulta llamativo que seis de cada diez encuestados piensan que la campaña electoral debe centrarse en cuestiones regionales, no en debates nacionales. Es un mensaje claro para los políticos: los votantes demandan soluciones a problemas concretos y no promesas abstractas.
En conjunto, el panorama político en Aragón recuerda a una partida de ajedrez, donde cada movimiento podría cambiar el equilibrio de fuerzas. El PP mantiene el liderazgo con firmeza, pero sin el apoyo de Vox su victoria podría ser pírrica. Por delante se avecinan semanas de negociaciones intensas, alianzas inesperadas y, quizás, nuevas decepciones para los votantes.












