
En España se reabre el debate sobre cómo el arte puede influir en la percepción de la propia historia. La inauguración de la gran exposición de Ferrer Dalmau en Valladolid ha dado pie a una nueva reflexión sobre la memoria nacional. Sus lienzos no solo reviven episodios olvidados, sino que además generan una mirada renovada sobre el pasado del país, uniendo a distintas generaciones.
El regreso de la pintura de batallas
A comienzos del siglo XXI, el género de la pintura de batallas prácticamente había desaparecido en España. El nombre de José Cusachs era conocido solo por un reducido círculo de expertos y el interés por la historia militar se plasmaba más en libros que en lienzos. Ferrer Dalmau fue uno de los pocos que se atrevió a llenar ese vacío. Sus obras captaron de inmediato la atención del público, demostrando que la interpretación visual de la historia sigue siendo relevante hoy en día.
El artista señala que a los españoles les faltaban imágenes para imaginar su propio pasado. A diferencia de la historia estadounidense, en la que Hollywood creó toda una galería de rostros y escenas reconocibles, la historia de España permanecía carente de identidad. Dalmau se propuso el desafío de ofrecer a los españoles la oportunidad de ver a sus héroes, sus emociones, sus gestos e incluso sus derrotas.
Su método se basa en un minucioso estudio de los detalles. Cada elemento, desde las armas hasta el color de los uniformes, es revisado por expertos. Incluso el polvo y el barro de los caminos en sus cuadros resultan lo más realistas posible. Este nivel de autenticidad se ha convertido en la marca distintiva del artista y le ha traído reconocimiento tanto en España como en el extranjero.
Frente a la guerra
Una característica distintiva de la obra de Ferrer Dalmau es su participación personal en misiones militares. No se limita a archivos y fotografías, sino que viaja a zonas de conflicto para sentir de cerca la atmósfera de la batalla. El artista ha acompañado a militares españoles y extranjeros en lugares en guerra. Allí observa a los soldados, capta sus expresiones faciales, movimientos y gestos, que luego sirven de base para sus pinturas.
Dalmau está convencido de que es imposible plasmar una batalla sin saber lo que siente una persona en el campo de combate. Sus cuadros están llenos de tensión, inquietud y fuerza interior —emociones imposibles de transmitir sin una experiencia propia—. A veces, en sus lienzos, se pueden reconocer rasgos de militares actuales en escenas históricas. Esto otorga a sus obras una especial actualidad y profundidad.
En la exposición de Valladolid se muestran tanto rostros anónimos como personajes reconocibles. Por ejemplo, en el cuadro «La conquista de Orán» (La conquista de Orán) es posible encontrar rasgos de conocidos contemporáneos entre los soldados. Este recurso acerca el pasado y el presente, y hace que la historia sea más comprensible y cercana para el espectador.
Episodios históricos en el lienzo
La exposición «Imágenes de la historia» (Imágenes de la historia) presenta 17 obras originales y 14 reproducciones de alta calidad. En los lienzos cobran vida momentos clave de la historia de España: la batalla de Las Navas de Tolosa, el encuentro del Cid con un niño, el desembarco de Colón en América, la entrada de Hernán Cortés en Tenochtitlan, la derrota de los tercios en Rocroi, episodios de la guerra de independencia y el apoyo a los colonos americanos en su lucha contra Inglaterra.
Un lugar especial ocupan las escenas de las guerras carlistas, uno de los temas favoritos del artista. Dalmaú reconoce que le atrae no solo el dramatismo de los hechos, sino también la estética de las formas: los uniformes coloridos, las boinas de combate, la atmósfera de fatalidad y heroísmo. En sus obras, la derrota es tan significativa como la victoria, y los rostros de los vencidos rebosan dignidad y fuerza interior.
La atención al detalle y la carga emocional convierten cada cuadro en una historia independiente. El espectador no solo observa la historia, sino que se convierte en parte de ella, sintiendo la tensión y el drama de los acontecimientos.
Técnica e inspiración
Ferrer Dalmaú es conocido no solo como pintor de batallas, sino también como un maestro en la representación de caballos. Su habilidad para transmitir la dinámica y el carácter de los animales es reconocida por expertos y público. El propio artista lo atribuye a su apego personal a los caballos desde la infancia. Incluso tras una lesión que le impide montar, sigue encontrando inspiración en los recuerdos y el olor de las caballerizas.
El interés de Dalmaú por la temática militar surgió en su infancia. Le apasionaban los cómics, las películas de aventuras y de guerra, y jugaba con soldaditos. Esa afición se convirtió en su profesión cuando comprendió que podía transmitir sus impresiones a otros a través de la pintura. Sus obras despiertan interés no solo entre los amantes de la historia, sino también en el gran público.
Con el tiempo, la percepción social sobre los temas militares ha cambiado. Si antes el ejército se veía con cierta cautela, hoy forma parte de la identidad nacional. Las obras de Dalmau contribuyen a este proceso, mostrando que la historia del ejército es, en realidad, la historia del país.
Nuevos horizontes
En los últimos años, el pintor se ha dedicado activamente a la labor educativa. Fundó su propia escuela para transmitir su experiencia a jóvenes artistas y continuar la tradición de la pintura histórica. Dalmau reconoce que aún queda mucho trabajo por hacer: muchos episodios importantes de la historia de España todavía no tienen una representación visual.
La creación de lienzos históricos requiere no solo talento, sino también un profundo conocimiento. En el taller de Dalmau trabajan equipos completos de historiadores y expertos, que ayudan a recrear hasta los detalles más pequeños de cada época. Este enfoque hace que sus obras sean únicas y muy valoradas.
Resulta curioso que entre los alumnos del artista aparezcan figuras inesperadas —por ejemplo, un conocido caricaturista que creó su propia versión de una de las batallas más famosas. Esto demuestra que el género sigue evolucionando y atrayendo a nuevos autores.
En los últimos años, en España se observa un creciente interés por las recreaciones históricas y las exposiciones dedicadas al pasado militar. En distintas ciudades se celebran festivales donde se recrean batallas y se exhiben trajes y armas antiguas. Estos eventos atraen a miles de espectadores y se convierten en una parte importante de la vida cultural. Surgen nuevos museos dedicados a la historia militar, y artistas y fotógrafos abordan con mayor frecuencia este tema. Esto demuestra que el interés por el pasado no disminuye, sino que, al contrario, adquiere cada vez más relevancia en la sociedad actual.












