
En los últimos dos años, la escena política de Galicia se ha visto sacudida por profundos cambios. Los ayuntamientos de la región han experimentado una oleada de mociones de censura: solo en los últimos cinco meses se han celebrado nueve nuevas votaciones para cambiar el gobierno local. El principal protagonista de estos acontecimientos ha sido el Partido Popular (PP), liderado por Alfonso Rueda, que ha aprovechado los cambios legislativos y el apoyo de exmiembros de otras formaciones para consolidar su posición en municipios clave.
La situación dio un giro radical después de que el Tribunal Constitucional permitiera en el verano de 2024 que los partidos pactaran con los llamados ‘tránsfugas’, es decir, concejales que abandonaron sus grupos. Esta decisión supuso un punto de inflexión: el PP consiguió que ocho exopositores, entre ellos cuatro exsocialistas, avalaran sus candidaturas a las alcaldías. Como resultado, el partido pasó a controlar seis nuevos ayuntamientos.
Lucha por el poder y acusaciones de traición
Prácticamente todos los cambios de gobierno con tránsfugas han sido impulsados por el Partido Popular. La única excepción es lo ocurrido en Noia (provincia de A Coruña), donde los socialistas, con el apoyo de un exmiembro del PP, lograron desbancar al alcalde conservador. Las sesiones de los plenos municipales en localidades como Forcarei, Touro, Outes, Fisterra y Manzaneda estuvieron marcadas por gritos de “¡traidor!” y intensas protestas.
El PP justifica sus acciones por la necesidad de garantizar una gestión estable en los municipios donde, según ellos, había estancamiento político. Representantes del partido aseguran que las nuevas alianzas han mejorado la vida de los vecinos y han incrementado la eficacia administrativa.
Escándalos, acusaciones e intrigas políticas
En la ciudad de Carral, situada cerca de A Coruña, el cambio de gobierno fue especialmente polémico. En la sesión estuvo presente el conocido político local Ángel García Seoane, quien no ocultó su indignación por lo sucedido. Acusó al PP de llevar a cabo una campaña deliberada para hacerse con el poder en la provincia, comparando la situación con “comprar cerdos para el corral”.
Políticos con experiencia señalan que esta táctica no es nueva para el PP en Galicia. Según Lois Pérez Castrillo, exalcalde de Vigo por el BNG, el partido suele iniciar este tipo de procesos a mitad de legislatura para reforzar su posición antes de las próximas elecciones. Tras la decisión del Tribunal Constitucional, en su opinión, ha desaparecido el principal obstáculo para estas maniobras.
Reacción de la oposición y consecuencias para la región
Los socialistas gallegos (PSdeG-PSOE) acusan al PP de aprovechar vacíos legales para acceder al poder, algo que el partido no lograría en las urnas. Según Lara Méndez, secretaria de Organización de los socialistas, el PP “compra la lealtad” de los tránsfugas y luego incentiva a las nuevas administraciones con distintos beneficios, desde la construcción de infraestructuras hasta la aprobación de proyectos urbanísticos.
El PP, por su parte, destaca que en 2023 el partido fue el más votado en 191 de los 313 municipios de Galicia, pero no logró formar mayorías en varios de ellos por falta de aliados. Ahora, gracias a las nuevas posibilidades, la formación busca desarrollar todo su potencial.
Caída del pacto antitransfuguismo y nuevos pactos
El fallo del Tribunal Constitucional anuló de facto el acuerdo antitransfuguismo firmado en España en 1998. Según representantes del BNG, esto brindó al PP la oportunidad de reforzar su presencia en municipios clave para controlar las diputaciones provinciales. Al mismo tiempo, a pesar de contar con mayoría absoluta en el Parlamento gallego, el PP solo gobierna uno de los siete principales ayuntamientos de Galicia y dos de las cuatro diputaciones provinciales.
Los socialistas lamentan la ruptura del consenso alcanzado en 2010, cuando se impusieron limitaciones a la participación de tránsfugas en las mociones de censura. Ahora, tras la decisión judicial, esas restricciones han sido declaradas inconstitucionales, abriendo paso a nuevas alianzas políticas.
Municipios bajo control y nuevos escenarios
Desde junio de 2024, en Galicia se han registrado nueve mociones de censura, seis de las cuales permitieron al PP alcanzar el poder gracias al apoyo de exmiembros de otros partidos. En algunos casos, como en Ribeira, el partido pudo cambiar la alcaldía sin recurrir a tránsfugas. En otros, como en Noia, los socialistas utilizaron una estrategia similar para desplazar al PP.
Antes de la decisión judicial, en la región también se formaron alianzas inesperadas: en O Irixo, el poder pasó del PP a los independientes, luego a los socialistas y después volvió al PP. En Muxía y Viveiro, el cambio de gobierno también estuvo marcado por complejas coaliciones y traspasos de concejales entre partidos.












