
El viernes se celebró en Gernika una ceremonia que marcó un acontecimiento simbólico para toda Europa. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, pidió personalmente perdón a los habitantes y descendientes de las víctimas del trágico bombardeo ocurrido el 26 de abril de 1937. En aquel entonces, la aviación nazi, que apoyaba al régimen de Franco, redujo Gernika a escombros, y el suceso se convirtió en símbolo del horror de la guerra e inspiró a Pablo Picasso a crear su célebre obra.
Por primera vez, el jefe de Estado alemán visitó Gernika para expresar sus condolencias no sólo por escrito, como se hacía anteriormente, sino de forma personal ante el lugar de enterramiento de las víctimas. La ceremonia tuvo lugar en el cementerio de Zallo, donde reposan los restos de quienes murieron, y también en el Museo de la Paz de Gernika. El presidente estuvo acompañado por el rey de España, Felipe VI, quien también visitó por primera vez la ciudad.
Durante su visita, Steinmeier señaló que los crímenes cometidos por la aviación alemana siguen causando dolor en las familias vascas. Subrayó que la memoria de la tragedia sigue viva y que las lecciones del pasado deben servir de advertencia para las futuras generaciones.
Una visita de profundo simbolismo
La visita oficial de tres días del presidente alemán y su esposa concluyó precisamente en el País Vasco. Durante su estancia en España, Steinmeier recalcó en varias ocasiones la importancia de reconocer la responsabilidad histórica. Lo acompañó el rey Felipe VI, quien visitó Gernika por primera vez, continuando así la tradición iniciada por su padre, Juan Carlos I, en 1991.
En la ceremonia participaron representantes de diversas fuerzas políticas: socialistas, Partido Popular, nacionalistas del PNV y la coalición Sumar. El lehendakari Imanol Pradales ofreció una recepción a la delegación alemana en la residencia Ajuria Enea y también asistió a los actos conmemorativos.
Sin embargo, no todas las fuerzas políticas apoyaron la visita. EH Bildu se negó a acudir, alegando que la presencia del rey Felipe VI resultaba ofensiva para la memoria de las víctimas. A pesar de ello, la mayoría de políticos y figuras públicas consideraron el gesto del presidente de Alemania como un paso importante hacia la reconciliación.
Encuentro con supervivientes y palabras de agradecimiento
Un momento especial del programa fue el encuentro con dos mujeres que sobrevivieron al bombardeo — Crucita Etxabe y Mari Carmen Aguirre, ambas con más de noventa años. Sus relatos sobre los sucesos de 1937 recordaron que el dolor de la guerra no desaparece con el tiempo.
Durante la cena oficial en Madrid, el rey Felipe VI expresó su gratitud al presidente de Alemania por su gesto, calificando la visita a Gernika como un símbolo de reconciliación y un recordatorio de las consecuencias del totalitarismo. Destacó que iniciativas como esta contribuyen a fortalecer la confianza entre los pueblos.
El lehendakari Imanol Pradales hizo un llamamiento al Estado español para que también reconozca su responsabilidad por el sufrimiento causado por la dictadura de Franco y las injusticias que padeció el pueblo vasco.
Retos actuales y valores europeos
Durante su visita, el presidente de Alemania se reunió con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la residencia de La Moncloa. Sánchez agradeció a Steinmeier su visita a Gernika y destacó que Alemania da ejemplo de responsabilidad hacia la memoria histórica. Añadió que España también está trabajando en la reflexión sobre su propio pasado, especialmente en el año que marca el 50 aniversario de la muerte de Franco.
Durante las conversaciones, los líderes de ambos países expresaron su preocupación por el aumento de tendencias extremistas en Europa. Subrayaron que solo la unidad de las fuerzas democráticas y las soluciones constructivas pueden proteger los valores europeos y evitar la repetición de tragedias del pasado.
La ceremonia en Gernika fue no solo un acto de recuerdo, sino también un recordatorio de la importancia de preservar la verdad histórica y de construir el futuro sobre el respeto y el diálogo. Para muchos habitantes del País Vasco, este día representó un paso importante para sanar heridas antiguas.











