
En el corazón de las montañas de León, donde las cumbres rozan las nubes y los paisajes sorprenden por su belleza virgen, se esconde una diminuta aldea. Este pequeño enclave, situado a casi kilómetro y medio sobre el nivel del mar, ostenta el récord de altitud de toda la provincia y atrae a quienes buscan aislamiento, silencio y naturaleza intacta.
Se trata de La Cueta, un lugar oficialmente reconocido como el más alto de León, situado a impresionantes 1.460 metros de altitud. Aquí, en las fuentes del río Sil, que nace en los cercanos puertos de Cuetalbo, apenas viven una veintena de personas durante todo el año. Las duras condiciones climáticas forman parte inseparable de su día a día: los temporales de nieve de hasta dos metros no sorprenden, son rutina. El pueblo se organiza en tres barrios: Quejo, Cacabillo y el propio centro. Ubicado a orillas de un pintoresco desfiladero, este rincón es un paraíso para los amantes del senderismo y el esquí de fondo, actividades que cuentan con el impulso de los proyectos locales.
La vida en La Cueta sigue el ritmo de la naturaleza. El cambio de estaciones transforma por completo no solo el paisaje, sino también la rutina diaria. Los inviernos largos y nevados lo condicionan todo: desde las tareas cotidianas hasta la relación entre vecinos. Las actividades tradicionales, como la ganadería y el uso sostenible de los recursos del entorno, siguen siendo el pilar de la comunidad. A cambio, los habitantes disfrutan de aire puro, paisajes de postal en cualquier época del año y un sinfín de opciones para disfrutar al aire libre.
La comarca de Babia, donde se encuentra el pueblo, es un auténtico tesoro de riqueza natural y cultural que atrae a viajeros con sus valles, montañas y tradiciones ancestrales. Entre sus principales atractivos destacan varios lugares. En primer lugar, los nacimientos del mencionado río Sil, una ruta imprescindible para cualquier amante del senderismo. En segundo, la Peña Ubiña, una de las cumbres más emblemáticas del norte de León, que desafía a los alpinistas experimentados y les recompensa con panorámicas inolvidables.
También merece especial mención Torrestío, un pintoresco pueblo conocido por su arquitectura tradicional y su cercanía a rutas de alta montaña. Muy cerca, ya en Asturias, se encuentran los lagos glaciares de Somiedo, un lugar perfecto para amantes de la fotografía y la naturaleza salvaje. Además, las antiguas ermitas y molinos distribuidos por toda la comarca son testigos silenciosos del rico patrimonio histórico y etnográfico de la región.
Es importante no confundir el asentamiento más alto con el punto más elevado de la provincia. Este título corresponde al pico Torrecerredo, que se eleva majestuoso hasta los 2.648 metros. Esta cima, situada en el macizo de los Picos de Europa, es el «techo» no solo de León, sino también de la vecina Asturias y de toda la Cordillera Cantábrica. Ascender al Torrecerredo supone un verdadero desafío incluso para los senderistas experimentados, pero las vistas que se disfrutan desde sus laderas sobre todo el parque nacional merecen el esfuerzo.












