
La Comunidad de Madrid suele asociarse con el incesante bullicio de una gran aglomeración urbana que ha absorbido a numerosos municipios vecinos. Sin embargo, alejado de ese centro palpitante, la región esconde rincones tranquilos y casi deshabitados. ¿Alguna vez te has preguntado cuál es el pueblo más pequeño de los alrededores de Madrid? Basta con alejarse una hora en coche de la capital para descubrir un mundo completamente diferente, donde viven apenas 68 personas.
Récord de baja población
En las montañas de Sierra Norte, a pocos kilómetros de la frontera con Segovia y rodeada de naturaleza virgen, se encuentra La Acebeda. Este diminuto municipio ostenta el título de ser el menos poblado de la Comunidad de Madrid: según el último censo, aquí solo hay registrados 68 habitantes. El pueblo está en pleno corazón del valle de Lozoya y su historia se remonta a la Edad Media, estrechamente ligada a la trashumancia y a las antiguas rutas pastoriles. Entre sus tesoros destacan auténticas casas de piedra, una iglesia dedicada a San Sebastián y extensas arboledas de acebos, que dan nombre a este lugar. Curiosamente, hasta hace poco, el primer puesto lo ocupaba el vecino pueblo de Madarcos. Sin embargo, según los datos de 2024, en esta localidad de la zona de Sierra del Rincón residen ya 70 personas, dos más que en La Acebeda.
La vida lejos de la gran ciudad
Vivir en La Acebeda es sinónimo de tranquilidad y conexión con la naturaleza. Aquí la vida transcurre a un ritmo pausado y casi familiar, muy alejado del bullicio de la ciudad. Rodeado de montañas y frondosos bosques, el pueblo ofrece paisajes impresionantes en cualquier época del año, aunque luce especialmente pintoresco en otoño e invierno. La vida social gira en torno a la plaza principal y la iglesia. Aunque la oferta de ocio y servicios es limitada, la cercanía a ciudades más grandes y la buena conexión con Madrid permiten a los vecinos acceder fácilmente a todo lo necesario.
Otros “pueblos pequeños” de la región capitalina
Si hablamos del municipio más pequeño en extensión, el líder es otro. En primer lugar está Casarrubuelos, un pequeño enclave al sur de la región, situado a solo 25 kilómetros de la capital, justo en la frontera con la provincia de Toledo. Su territorio, encajado entre Cubas de la Sagra y Castilla-La Mancha, abarca solo 5,4 kilómetros cuadrados, pero en esta superficie limitada viven unas 3.500 personas. En el municipio se conserva un interesante patrimonio, cuya joya es la iglesia parroquial de Santiago Apóstol. En cuanto a la propia capital, está dividida en 21 distritos. El menos poblado es Barajas, donde residen menos de 50.000 personas, y el 60% de su territorio lo ocupa el aeropuerto. En cambio, el distrito más compacto de Madrid en cuanto a superficie es Chamberí. En sus 4,7 kilómetros cuadrados se concentra una alta densidad de población, ya que es una concurrida zona residencial en pleno centro de la ciudad.
Dónde escapar del bullicio
Explorar los alrededores de la capital permite descubrir auténticos tesoros rurales que, a pesar de estar cerca del centro de Madrid, han conservado su identidad y su ritmo tranquilo. Aquí tienes algunos de estos lugares: Pozuelo del Rey, situado a 35 km del centro y con unos 1.000 habitantes, es conocido por su calma y sus paisajes rurales. Torrelodones, aunque supera los 20.000 habitantes, cuenta con un casco histórico a 29 km de Madrid que mantiene el ambiente de un pueblo pequeño. Manzanares el Real, a unos 50 km, destaca por su imponente castillo de los Mendoza y la proximidad al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Y finalmente, Rascafría, con 1.700 vecinos en el valle del Lozoya, es ideal para disfrutar de las vistas de la montaña y la tranquilidad rural.












