
Carles Puigdemont vuelve a ocupar el centro de la política española. Sus abogados han presentado una solicitud para la cancelación inmediata de la orden de detención que aún sigue vigente en el territorio español. Sin embargo, a pesar del impacto mediático de este paso, es poco probable que genere resultados inmediatos. El Tribunal Constitucional prefiere no apresurarse y examina minuciosamente todos los aspectos del caso.
La nueva solicitud se fundamenta en un reciente informe del abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que contempla la posibilidad de aplicar la amnistía a los hechos relacionados con el proceso catalán. La defensa de Puigdemont también hace referencia a los argumentos presentados el verano pasado, cuando se interpuso una demanda por violación de derechos fundamentales. En esa ocasión, el Tribunal Supremo se negó a aplicar la amnistía al delito de malversación, considerando que las acciones de los líderes del movimiento implicaban enriquecimiento personal a costa de fondos públicos.
En aquel momento, la defensa exigió una medida urgente: el levantamiento inmediato de la orden de detención, sin consulta previa con las demás partes del proceso. El tribunal no accedió a esa urgencia, pero abrió un procedimiento separado para analizar la suspensión temporal de la orden, esta vez contando con la opinión de todas las partes. Actualmente, este proceso sigue abierto: la fiscalía ya se ha pronunciado en contra de la petición de Puigdemont y el resto de los implicados aún prepara sus argumentos.
Pausa judicial y espera por una decisión
Paralelamente, el Tribunal Constitucional ha comenzado a examinar la demanda principal, que aborda una posible vulneración de los derechos de Puigdemont y otros implicados en los acontecimientos catalanes. Se espera que la decisión final sobre este asunto se tome durante el primer trimestre del próximo año. Solo entonces quedará claro si se vulneraron los derechos de los políticos al denegarles la amnistía por la acusación de malversación.
Los jueces no se apresuran a sacar conclusiones y, por lo visto, planean respetar un estricto procedimiento. No quieren tomar decisiones precipitadas para evitar posibles errores legales. Toda esta situación se está convirtiendo en una larga partida donde cada parte calcula cuidadosamente sus movimientos y espera el momento adecuado.
El pulso jurídico sigue en marcha
Por ahora, el Tribunal Constitucional no cede ante las presiones políticas y mantiene su independencia a la hora de decidir. Puigdemont y sus seguidores confían en un desenlace favorable, pero por el momento solo les queda esperar. En los próximos meses se sabrá si cambia el destino de la orden de detención y si el exlíder catalán podrá volver a España sin el riesgo de ser arrestado.












